jueves, 28 de enero de 2016

Benjamin H Freedman Discurso1961 Títulos en español

domingo, 24 de enero de 2016

Si contamos con generales y revolucionarios como Hugo Carvajal,

 

RT

Hugo Carvajal: "Los EE.UU. no me perdonan que les derroté sus intentos de golpe de Estado". El exdirector de la Dirección General de Inteligencia Militar (DGIM) y ahora Diputado de la Asamblea Nacional por el Estado Monagas, hombre de extrema confianza del fallecido presidente, Hugo Chávez, y hoy diputado de la bancada de la Patria a la Asamblea Nacional, Hugo Carvajal, aseguró que es inocente de lo que Estados Unidos lo ha acusado desde hace varios años.

"La nación norteamericana lo que no soporta es que durante más de quince años les desmantelé todos sus intentos de golpes de Estados y de magnicidio que intentaron hacerle al presidente Chávez, y por eso se van al invento de crearme cuanto cuento chino se les ocurre", declaró el diputado.

Además, el diputado del PSUV explica lo mucho que significó Hugo Chávez para él, por qué decidió pasarse a la política tras su muerte y cuál es la razón de que nunca use a título personal lo que averiguó en la inteligencia.

Fuente: Primicias24.com 21-01-2016

*Hugo CarvajaL: "Álvaro Uribe maneja los ataques que me hacen"

En exclusiva a RT, el exdirector de la inteligencia venezolana, Hugo Carvajal, rebate por primera vez en público todas las acusaciones que se han vertido contra él por sus supuestos vínculos con las FARC y el narcotráfico y revela quién está tras esa 'información basura'. Además, el diputado del PSUV explica lo mucho que significó Hugo Chávez para él, por qué decidió pasarse a la política tras su muerte y cuál es la razón de que nunca use a título personal lo que averiguó en la inteligencia.

"Yo lo que he dicho, y lo ratifico, es que durante toda mi vida he trabajado por esta patria", comienza diciendo Hugo Carvajal, diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y exdirector de la inteligencia venezolana, en exclusiva a RT.

Respecto a la portada de la revista 'Semana', donde se le acusa de ser el 'Montesinos' de Hugo Chávez, Carvajal revela que en una ocasión tuvo contacto con las FARC "con el propósito de resolver un secuestro de un venezolano que estaba en Colombia secuestrado". "Fui autorizado, por supuesto: estuve conversando con el presidente Pastrana, que en su momento me puso en contacto con los organismos de inteligencia. Me refiero al caso de Richard Boulton", declara.

De esta forma, el exdirector de la inteligencia venezolana sostiene que el encuentro con la guerrilla "no fue ni por sentimientos ideológicos ni afinidades de ningún tipo; simplemente por humanidad".

"El expresidente Álvaro Uribe está tras mi acusación"

Carvajal afirma que está seguro de que el expresidente colombiano Álvaro Uribe está tras las acusaciones que pesan sobre su persona. "Al señor Uribe, que siempre ha estado por allí detrás de esos grupos e incluso de su creación, creo que no le gustó lo que pasó con este grupo", explica el diputado, añadiendo que el hecho de intentar traer de vuelta al venezolano secuestrado es algo que el expresidente "jamás perdonará".

"A las FARC se las señala de proteger el narcotráfico y como un grupo terrorista, y todo el que se le acerque va a ser narcotraficante y terrorista", explica Carvajal, añadiendo que por ese motivo, Uribe, "con la buena relación que tenía con EE.UU.", empezó a fabricar un expediente.

"Y yo sé, estoy seguro, que él está detrás de todo esto, del artículo en la revista 'Semana'", sentencia.

La detención de Carvajal en Aruba

Respecto a la detención en Aruba en enero de 2014, donde estuvo a punto de ser extraditado a EE.UU., Carvajal revela que ese era el último viaje que tenía pensado hacer al lugar, ya que "sabía que estaba ya inminente el nombramiento de otro diplomático", razón por la que fue solo y sin avisar a nadie a buscar sus cosas. "Fui retenido saliendo del aeropuerto por agentes de allí, de Aruba, que se prestaron a seguirles el juego a la DEA", explica.

El diputado afirma que "nadie" le visitó a pesar de las especulaciones y que solo tuvo contacto con su abogado. "Jamás nadie ha presentado una prueba en contra de mí. Si hubiesen tenido una y la ponen allí, la historia hubiese sido otra", asegura.

Además, Carvajal revela que, gracias a ese incidente, ha tenido acceso a su expediente y ha conocido de primera mano las acusaciones de EE.UU. que pesan sobre él. "Nada de lo que puedan acusarme o señalarme en esos expedientes existe, porque yo no me acostumbré jamás a hacer cosas malas", sostiene.

La ausencia de Chávez, motivo de su paso a la política

"Mi conciencia está sumamente tranquila. Mis hijos y los buenos amigos que tengo saben quién soy yo. Eso para mí es suficiente. Chávez sabía quién era Hugo Carvajal, el presidente Maduro sabe quién es Hugo Carvajal (…) sé que me respeta mucha gente", declara el diputado.

En relación al motivo por el que Carvajal decidió pasar de la inteligencia a la política, este "gira en torno a la necesidad: la falta de Chávez". "Tomé la decisión de que lo que me quede de vida dedicarlo a lo que hacía Chávez: luchar por los más necesitados, por el pueblo de Chávez y por el pueblo de Venezuela", declara. Ccomo cuenta el diputado, Chávez es alguien que significó mucho para él: "Para mí está todavía, no se ha ido. Sé que así como lo siento yo, lo sienten millones de personas en Venezuela".

"Yo soy un hombre sencillo. Me considero humilde, sentimental (…) me hice una promesa personal: no utilizar lo que aprendí después de haber pasado 12 años por una dirección de inteligencia o un organismo de inteligencia en contra de una persona. Vamos a ver hasta cuándo mantengo esa promesa", sentencia.

Fuente: RT 21-01-2016

Enviado por: ROBERTO CARRASQUERO <robertocarrasquero@hotmail.com>

La guerra en tus propias narices

 
El escuálido que no es sifrino, aspira serlo, porque le han medito en la cabeza, que siendo sifrino es más aceptado por los amos del PODER, que dejaran de recibir subsidios para recibir migajas de los ricos.
 
JOSÉ SANT ROZ
 
Por doquier uno se va encontrando invasores, gente que desea que se acabe Venezuela, que venga un gringo y disponga de nuestros recursos a cambio de papel tualé, de salsa de tomate, Cheezwhiz, leche en polvo, …
 
Y son muchos de ellos iguales a nosotros; están en nuestra familia; son negros o mulatos, o indios. Son pobres, o de la clase media, o ricos. Doctores o sifrinos o sifrinos doctores. Universitarios o peluqueras, enfermeras o taxistas. Bodegueros o vigilantes. Politiqueros o sepultureros. La gama es inmensa y total. Y uno se pregunta cada minuto ¿por qué carajo, este fulano desea ser una mierda de esclavo, un debilucho o cobarde, un cojitranco sometido a los dicterios de Uribe o Santos, de Obama o Rajoy?
 
Parte del drama y del trauma de los escuálidos es que no se dan cuenta de que son criollos, de que son unos mulatos o semi-blancos o blancos que nacieron en Caracas o en el Tuy, en Mérida o en Barlovento y que en modo alguno son de Miami, que no tienen por qué vivir anhelando tener otra piel u otra razón de ser. Por qué se odian tanto a sí mismo, porque la guerra que ellos tienen contra Venezuela es un odio a sí mismo. Ellos se maldicen a sí mismos, cada segundo. Piensan que el progreso está en andar luciendo una cachuchita; piensan que una salida está en matar al que nos ponga a razonar y a pensar; sudan por buscarse un modelo en el que no haya necesidad de tener país ni tener que luchar por nada. Mejor dicho, viven en un pertinaz desgarro de sus propias naturalezas; si más bien utilizaran todo ese odio para luchar contra los verdaderos enemigos.
 
Veníamos de una Venezuela cuyos productos eran falsos, sus intelectuales se habían convertido en adulantes y amanerados por eunucos y cobardes. En el que los periódicos poderosos ocultaban la pobreza, la miseria y la traición permanente de los partidos políticos a la patria. En el que los altos oficiales en su inmensa mayoría eran unos vendidos.
 
Así púes, que Venezuela se había cansado de no ser ella, de carecer de destino, de andar encorvada pidiéndole prestado de rodillas a todo el mundo. De vivir arrimada, sin voz ni respeto en la tierra. Desconocida, ultrajada, expoliada y humillada. Ya nos estábamos conformando con ser una mina, un reservorio de minerales con gente sin alma y sin historia propia. Un país triste sin valores, sin corazón, sin cultura y sin honra. Un país que para estar a la moda se estaba proponiendo borrar la huella de su glorioso pasado, y en donde se tenía que vivir avergonzado de nuestros propios sentimientos y de sus valores culturales, en medio de un medio hostil hacia lo nuestro, hacia lo humilde y hacia lo sencillo. Todo lo que interesaba era lo adulterado, lo amanerado y falso.
 
En nuestra sociedad era más que denigrante tener una fabriquita o una tiendecilla que cobrar del fondo de los reptiles de una Gobernación, de un centro burócrata cultural o de una ONG gringa. Hombres que se habituaron a vivir de la opinión que de ellos hicieron lo medios de comunicación, y que nunca les importó si se cansaron de decir que eran los expertos que todo lo saben, de los sabios elegantes llegados de Oxford o de Harvard ante los cuales teníamos que ponernos en cuatro manos.
 
Se acostumbraron a vivir de la solemnidad, de las pomposidades, de lo retórico para todo. Engolosinados y pagados de sí mismos, muchos de estos camaleones se fueron a la tumba sin sospechar que en toda su vida no habían hecho sino teatro del malo. Humorismo del bien malo. Si supieron algo, todo por el bien de sus bolsillos lo disimularon. Toda supuesta sabiduría estaba en saber disimular lo malo.
 
¿De qué le sirvieron a Jorge Olavarría sus bibliotecas y sus escritos, sus discursos y tratados, si en cuanto Lusinchi le regaló una hacienda, el señor Jorge, dejó de ver lo malo en el amante de la Blanca Ibáñez? En cambio, porque Chávez le negó una embajada lo comenzó vituperar, a llamarlo tirano y déspota y el más corrupto gobernante de toda nuestra historia republicana.
 
Los intelectuales de Venezuela que odiaban de Chávez su manera de ser y de expresarse, su franqueza, su amor genuino por la patria y por su pasión por la dice verdad y nuestra historia, son personas que se educaron en el arte del disimulo, en eso que dice Chomsky, en la apariencia de los correcto y aceptable. Gran parte de nuestra intelectualidad, eso que llaman investigadores, Ph.D's, togados, lo que en el fondo les importa de toda esta crisis es el dinero y que les paguen a tiempo todo lo que ellos creen que valen y sudan por sus tesis o papers.
 
Esos intelectuales y profesionales, técnicos o científicos nunca pudieron superar en sus conocimientos el impacto del shock que vivieron mientras se doctoraban en el extranjero. Quedaron pendiendo del fulano shock del pasado, cuando tuvieron dólares a reventar para doctorarse, para viajar y congresear, para pasear a gusto y placer, y ese pasado es cuanto para ellos reverbera y vale la pena. Para ellos la única patria es el capital y el goce, la vanidad, el sensualismo, los reconocimientos, el materialismo que profesaba don Jeremías Bentham y sobre el cual se fundamentan todos los partidos políticos que aquí se forjaron desde el siglo pasado. Y por ello el país perdió dimensión propia.
 
Casi todos nuestros intelectuales se hicieron hijos adoptivos de la globalización y del progreso. Lo que no le perdonaban a Chávez era que no hubiese llegado a presidente de una manera vil, de una manera consensuada por las mafias, saltándose a la torera los acuerdos aquí largamente mantenidos durante siglos, sin respetar las canonjías o taifas controladas personajes de abolengo y raza en las finanzas. No se lo perdonaba la mafia de El Nacional, de los Granier, de los Cisneros, de los Mendoza o Zuloaga. No le perdonaban a Chávez el que se hubiese puesto a las malas con lo que aquí más relumbra entre el bichaje transnacional. La clase privilegiada de los intelectuales le reclaman a Chávez una libertad que ellos nunca han tenido coraje para sostener y reclamar por sí mismos, y que jamás le exigieron a los gobiernos pasados. Le reclamaban una libertad que les permitiera desconocer la Constitución y las leyes, el orden y la estabilidad de la República, para darle amplia participación al crimen organizado, al monopolio de las empresas privadas, al negocio de la vil politiquería lacaya. Una libertad que les permita por otra parte insuflarse sus egos, sus manipulaciones y farsas.
 
Si se habla de dar créditos a una mujer para coser o hacer dulces, eso es denigrante y eso es miserable, porque los créditos sólo deben dárseles a los ricos y a los empresarios. A esa gente que según ellos sí sabe de negocios y de capital, y que tanto "progreso" le dio a Venezuela en los fulanos 40 años de democracia betancurista. Criar pollos y colocar sembradíos en las ciudades, montar bodegas y apañarnos con poco en la vida es para ellos alejarnos del progreso, y perder el rumbo de lo civilizado, de lo distinguido. Por eso, dicen, nos cubanizamos, por ser humildemente lo que somos. Con honradez, con valentía, con dignidad. Aquí se quiere ser moderno y progresista, civilizado y distinguidos, a costa de perder la dignidad, la nobleza, la honra y la autenticidad. Quieren algunos ser sólo turistas con bastantes petrodólares para viajar por el mundo y tener una casa en Miami y otra en Madrid; en absoluto quieren ser representantes de una cultura, de una manera genuina y valiente de ser. No seres emancipados sino colonizados, falsos, adulterados y dominados. No quiere que se sepa lo malo que llevamos dentro, que aparezca un hombre con ideas disolventes de la falsedad, que diga que el pobre debe ser igual ante la ley que el rico, ante el fetiche poderoso del gringo, y que la justicia debe dejar de ser la servil criada de los partidos y de los empresarios. Que ser rico es realmente malo, porque la avaricia, la locura por tener más que el vecino es el veneno y la ponzoña de todas desgracias sociales, de eso que se llama inseguridad, injusticia social. No quieren a un presidente franco sino "educado", "correcto" como Leoni, Lusinchi o Caldera. Un presidente calvo, genuflexo, corvo y conchudo, pero que siempre esté haciendo lo "correcto", lo que le ordena el Departamento de Estado. Así es.
 
Enviado por: ROBERTO CARRASQUERO <robertocarrasquero@hotmail.com> 
 
 

Macri huye de una conferencia de prensa

Luis Bilbao
 
Macri perdió hoy el control de sí mismo. Huyó de una conferencia de prensa, en Davos. Nada menos. Un ministro de Economía del gobierno anterior hizo algo semejante, años atrás.
 
En este caso fue cuando un periodista le preguntó al Presidente lo obvio: por qué condenar a Nicolás Maduro por tener preso a un notorio personaje involucrado en acciones violentas contra la población venezolana, si se avala la prisión de una líder jujeña que, juicios de valor aparte, dista de la condición golpista del venezolano defendido por la prensa mundial.
 
Macri no tuvo respuesta. Farfulló excusas olvidables. Y huyó.
 
No es difícil de comprender el fallo –e incluso disculparlo- después de cinco semanas de intensa y muy exitosa actividad, desde su punto de vista. El más sólido sistema nervioso se vería afectado. Con todo, es un hecho significativo. Por demás elocuente.
 
Advertí con fecha 29 de noviembre de 2015 que el entonces electo presidente argentino Mauricio Macri había puesto el pie en el lazo cuando, exigido por camaradas de ruta tales como José Aznar y Álvaro Uribe (ambos teledirigidos desde un sótano del Departamento de Estado), comenzó el tramo final en la campaña presidencial atacando a Venezuela y embanderándose con la figura de un fascista ultraviolento cuyas múltiples acciones, a la luz pública apoyadas por la Casa Blanca para derrocar a Nicolás Maduro, están por demás documentadas.
 
Vana presunción sería que en su círculo íntimo lean, y además tomen en cuenta, mis opiniones. Es en cambio a considerar un hecho fuera de discusión: sus asesores, encorsetados por compromisos inconfesables y notorias limitaciones intelectuales, no pensaban en la victoria. No habían percibido el hondo, muy hondo, deterioro del elenco adversario ante el balotaje, y sólo buscaban acumular puntaje para el próximo vuelo.
 
Erraron. Bajo la superficie de la sociedad argentina bullía una poderosísima fuerza cuya primera manifestación fue la demolición del proyecto de Cristina Fernández. No es el caso ahora explicar ese plan, propio de la Armada Brancaleone, apoyado pese a todo por personas que se consideran –y en algunos casos lo son- contraparte del sistema de explotación que desde hace décadas hunde a Argentina en un pantano maloliente.
 
Tras la sorpresa de la victoria, el eficiente accionar en varias áreas frente a la exigencia de gobernar con la carga de sus compromisos de camapaña, la inteligente búsqueda de tansformarse en lo que he llamado "un Perón para las clases medias", acompañado por cuadros aptos y, en algunos casos, hasta talentosos, Macri encontró la horma de su zapato ante una simple demanda en Davos.
 
No defendí, ni lo haré ahora, a la señora Milagro Sala. Respaldo que no esté en prisión antes de ser juzgada por una justicia genuina que no es, con certeza, la jujeña. No me alíneo con quienes apelan a su condición de originarios (o indígenas, o como quiera denominarse la continuidad de la discriminación), para defender su derecho a vacacionar en Punta del Este. He luchado y seguiré luchando para que semejante vergüenza no se perpetúe; no para integrarme a ella. Tanto menos avalo la opresión de cualquier ser humano para armar un aparato que, con gestos manipuladores y desvergozadamente engañosos, defiende al capitalismo y usufructúa la explotación. Eso es la pupila de la ex presidente Cristina Fernández.
 
¿Defender golpistas y asesinos?
 
Ahora bien: Leopoldo López, defendido por Macri, es responsable de sucesivos intentos golpistas, de 43 muertes e inenarrables costos para la sociedad venezolana. Siempre bajo lás órdenes del Departamento de Estado, con el respaldo de Aznar y Uribe.
 
Los mismos asesores que no le advirtieron a Macri que sería Presidente, tampoco informaron sobre la verdad de Venezuela.
 
Jamás optaría entre una u otro. Como no opté entre Macri o Scioli. Esas trampas de las clases dominantes son demasiado antiguas para caer en ellas y poner cara de inocente.
 
Como sea, lo cierto es que en el marco de una visita a Davos, propagada por toda la gran prensa capitalista para convertirse en éxito mayúsculo, Macri debió contradecir su loable conducta de prestarse a conferencias de prensa y dejó plantada a periodistas de todo el mundo que, con escasa excepción, esperaban para catapultarlo al estrellato internacional.
 
¿Admitirá Macri que Cristina Fernández tenía razones objetivas para escabullirse ante la prensa? ¿O revisará autocríticamente su conducta de hoy?
 
O Macri se identifica a pleno con Fernández o asume que, para decir lo menos, dejará de defender a los golpistas venezolanos y entenderá la necesidad de amainar en su heroico combate contra el gobierno de la Revolución Bolivariana. Eso significaría, además, enfrentar los bolsones más oscuros y corruptos que supuestamente está dispuesto a batir en Argentina.
 
Puede optar por continuar con la política de su antecesora y de ahora en más huir de toda y cualquier conferencia de prensa con un mínimo de participación democrática. O asumir su irresoluble contradicción al atacar el derecho de Venezuela a defender su sistema democrático.
 
Sólo hay que esperar y ver. Sin olvidar que aquella poderosa fuerza subterránea y para tantos invisible que en rechazo al statu quo llevó a Macri a la Casa Rosada, sigue bullendo bajo la planicie visible. El populismo, supuestamente popular o explícitamente imperial, no tiene espacio en este momento de la historia.
 
 
Enviado por: ROBERTO CARRASQUERO <robertocarrasquero@hotmail.com>