viernes, 11 de agosto de 2017

COMO DESMANTELAR A LA IZQUIERDA CULTURAL

CÓMO DESMANTELAR A LA IZQUIERDA CULTURAL por Gabriel Rockhill

Se suele asumir que los intelectuales tienen poco o ningún poder político. Subidos en su privilegiada torre de marfil, desconectados del mundo real, enredados en debates académicos sin sentido sobre minucias, o flotando en las nubes abstrusas de la teoría de altos vuelos, se suele retratar a los intelectuales como separados de la realidad política e incapaces de tener cualquier impacto significativo sobre ella. Pero la Agencia Central de Inteligencia (CIA) piensa de otra forma.

De hecho, el organismo responsable de planificar golpes de Estado, cometer asesinatos y manipular clandestinamente a gobiernos extranjeros no solo cree en el poder de la teoría, sino que asignó importantes recursos para mantener un grupo de agentes secretos dedicados a estudiar a fondo lo que algunos consideran la teoría más recóndita e intricada jamás producida. Un documento de investigación escrito en 1985 y que recientemente ha sido desclasificado y publicado con ligeras adaptaciones, haciendo uso de la Ley de Libertad de Expresión, revela que la CIA dispuso de agentes dedicados a estudiar las complejas e influyentes teorías asociadas a los autores franceses Michel Foucault, Jacques Lacan y Roland Barthes.

La imagen de unos espías estadounidenses reuniéndose con asiduidad en cafés parisinos para estudiar y comparar notas sobre los popes de la intelectualidad francesa puede chocar a quienes asumen que este grupo de intelectuales eran lumbreras cuya sobrenatural sofisticación no podría caer en una trampa tan vulgar, o que, por el contrario, no eran sino charlatanes de retórica incomprensible con poco o ningún impacto en el mundo real. Sin embargo, no sorprenderá a quienes están familiarizados con la prolongada y continua utilización de recursos de la CIA en la guerra cultural global, incluyendo el respaldo a sus formas más vanguardistas, lo que ha quedado bien documentado gracias a investigadores como Frances Stonor Saunders, Giles Scott-Smith y Hugh Wilford (yo he realizado mi propia contribución con el libro Radical History & the Politics os Art).

Thomas W. Braden, antiguo supervisor de las actividades culturales de la CIA, explicaba el poder de la guerra cultural de la agencia en un relato sincero y bien informado publicado en 1967: "Recuerdo el inmenso placer que sentí cuando la Orquesta Sinfónica de Boston [que contaba con el respaldo de la CIA] ganó más elogios para EE.UU. en París de los que pudieran haber ganado John Foster Dulles  o Dwight D. Eisenhower con cien discursos". No se trataba, de ninguna manera, de una operación liminal o sin importancia. De hecho, como sostenía acertadamente Wilford, el Congreso para la Libertad Cultural con sede en París, que posteriormente resultó ser una organización tapadera de la CIA en tiempos de la Guerra Fría, fue uno de los principales patrocinadores de la historia mundial y prestó apoyo a una increíble gama de actividades artísticas e intelectuales. Contaba con oficinas en 35 países, publicó docenas de prestigiosas revistas, participaba en la industria editorial, organizó conferencias y exposiciones artísticas de alto nivel, coordinaba actuaciones y conciertos y proporcionó generosa financiación a diversos premios y becas culturales, así como a organizaciones encubiertas como la Fundación Farfield.

La agencia de inteligencia consideraba que la cultura y la creación teórica eran armas cruciales del arsenal global dirigido a perpetuar los intereses estadounidenses en todo el mundo. El documento de investigación de 1985 recién publicado, titulado "Francia: la deserción de los intelectuales de izquierda", examina –indudablemente con el fin de manipularla– a la intelectualidad francesa y el papel fundamental que desempeñaba en la configuración de las tendencias que generan la línea política. El informe, a la vez que sugería que en la historia de la intelectualidad francesa existía un equilibrio ideológico relativo entre la izquierda y la derecha, destaca el monopolio de la izquierda en la era inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial –al que, como sabemos, se oponía de modo furibundo la CIA– a causa del papel fundamental que jugaron los comunistas en la resistencia al fascismo y que, en último término, permitió ganar la guerra. Aunque la derecha estaba enormemente desacreditada a causa de su contribución directa a los campos de exterminio nazis, así como su agenda xenófoba, anti-igualitaria y fascista (según las propias palabras de la CIA), los agentes secretos anónimos que escribieron el borrador del informe resumen con palpable regocijo el retorno de la derecha a partir de los inicios de la década de los setenta.

Más concretamente, los guerreros culturales clandestinos aplauden lo que consideran un movimiento doble que contribuyó a que los intelectuales apartaran a Estados Unidos del centro de sus críticas y las dirigieran a la Unión Soviética. Por parte de la izquierda se produjo una desafección gradual hacia el estalinismo y el marxismo, una progresiva retirada de los intelectuales radicales del debate público y un alejamiento teórico del socialismo y del partido socialista. Más hacia la derecha, los oportunistas ideológicos a los que se denominaba Nuevos Filósofos y los intelectuales de la Nueva Derecha lanzaron una campaña mediática descarada de difamación contra el marxismo.

Mientras otros tentáculos de la organización de espionaje de alcance mundial se dedicaban a derribar gobiernos elegidos democráticamente, a proporcionar servicios de inteligencia y financiación a dictadores fascistas y a apoyar escuadrones de la muerte de extrema derecha, el escuadrón parisino de la CIA recogía información sobre el giro hacia la derecha que estaba teniendo lugar en el mundo y que beneficiaba directamente a la política exterior de EE.UU. Los intelectuales simpatizantes de la izquierda de la posguerra fueron abiertamente críticos con el imperialismo estadounidense. La influencia en los medios de comunicación que ejercía la crítica marxista sin pelos en la lengua de Jean Paul Sartre y su notable papel –como fundador de Libération– a la hora de revelar la identidad del responsable de la CIA en París y de docenas de agentes encubiertos fue seguida de cerca por la Agencia y considerada un grave problema.

Por el contrario, el ambiente antisoviético y antimarxista de la emergente era neoliberal sirvió para desviar el escrutinio público y proporcionó una excelente excusa para las guerras sucias de la CIA, al "dificultar en extremo cualquier oposición significativa de las élites intelectuales a las políticas estadounidenses en América Central, por ejemplo". Greg Grandin, uno de los más destacados historiadores de Latinoamérica, resumió perfectamente esta situación en su libro The Last Colonial Massacre (La última masacre colonial):

 "Aparte de realizar intervenciones notoriamente desastrosas y letales en Guatemala en 1954, República Dominicana en 1965, Chile en 1973 y El Salvador y Nicaragua en los ochenta, Estados Unidos ha prestado apoyo financiero, material y moral silencioso y continuo a estados terroristas asesinos y contrainsurgentes […] Pero la enormidad de los crímenes de Stalin aseguraba que dichas historias sórdidas, por muy convincentes, rigurosas o condenatorias que fueran, no interfirieran en la fundación de una visión del mundo comprometida con el papel ejemplar de Estados Unidos en la defensa de lo que ahora conocemos como democracia".

Este es el contexto en el que los mandarines enmascarados elogian y apoyan la incesante crítica que una nueva generación de pensadores antimarxistas como Bernard-Henri Levy, André Glucksmann y Jean-François Revel desencadena contra "la última camarilla de eruditos comunistas" (compuesta, según los agentes anónimos, por Sartre, Barthes, Lacan y Louis Althuser). Dada la inclinación izquierdista de aquellos antimarxistas en su juventud, constituyen el modelo perfecto para construir las narrativas falaces que fusionan una pretendida evolución política personal con el avance continuo del tiempo, como si la vida individual y la historia fueran simplemente una cuestión de "evolución" y de reconocer que la transformación social igualitaria es algo del el pasado, personal e histórico. Este derrotismo condescendiente y omnisciente no solo sirve para desacreditar nuevos movimientos, particularmente aquellos liderados por los jóvenes, sino que también caracteriza de forma errónea los éxitos relativos de la represión contrarrevolucionaria como progreso natural de historia.

Incluso teóricos no tan opuestos al marxismo como estos intelectuales reaccionarios contribuyeron de modo significativo a la atmósfera de desencanto hacia el igualitarismo transformador, al alejamiento de la movilización social y al "cuestionamiento crítico" desprovisto de puntos de vista radicales. Esto es crucial para comprender la estrategia general de la CIA en sus amplias y poderosas iniciativas para desmantelar a la izquierda cultural en Europa y otros lugares. Reconociendo la dificultad de abolirla por completo, la organización de espionaje más poderosa del mundo ha pretendido apartar la cultura de izquierdas de las políticas decididamente anticapitalistas y transformadoras y redirigirla hacia posiciones reformistas de centro-izquierda, menos abiertamente críticas con la política interna y la política exterior de Estados Unidos. En realidad, tal y como ha demostrado minuciosamente Saunders, la Agencia continuó las políticas del Congreso liderado por McCarthy en la posguerra con el fin de apoyar y promover de manera directa aquellos proyectos que desviaban a productores y consumidores de la izquierda decididamente igualitaria. Amputando y desacreditando a esta última, aspiraba también a fragmentar a la izquierda en general, dejando lo que quedaba del centro-izquierda con un mínimo poder y apoyo público (y a la vez potencialmente desacreditada a causa de su complicidad con la política del poder de las derechas, un tema que continúa extendiéndose como una plaga por los partidos institucionalizados de la izquierda).

Es en este contexto donde debemos situar la afición de la agencia de inteligencia por las narrativas de conversión y su profundo aprecio por los "marxistas reformados", un leitmotiv transversal al informe de investigación sobre los teóricos franceses. "A la hora de socavar el marxismo –escriben los agentes infiltrados– son aún más eficaces aquellos intelectuales convencidos, dispuestos a aplicar la teoría marxista en las ciencias sociales, pero que acaban por rechazar toda la tradición marxista". Citan en particular la enorme contribución realizada por la Escuela de los Annales, de historiografía y estructuralismo –especialmente Claude Lévi-Strauss y Foucault– a la "demolición crítica de la influencia marxista en las ciencias sociales". Foucault, a quien se refieren como "el pensador francés más profundo e influyente", es especialmente aplaudido por su elogio de los intelectuales de la Nueva Derecha, cuando recuerda a los filósofos que "la teoría social racionalista de la Ilustración y la era Revolucionaria del siglo XVIII ha tenido consecuencias sangrientas". Aunque sería un error echar por tierra las políticas o los efectos políticos de cualquiera basándose en una sola posición o resultado, el izquierdismo antirrevolucionario de Foucault y su perpetuación del chantaje del Gulag –es decir, la afirmación de que los movimientos expansivos radicales que pretenden una profunda transformación social y cultural solo resucitan la más peligrosa de las tradiciones– están perfectamente en línea con las estrategias generales de guerra psicológica de la agencia de espionaje.

La interpretación que realiza la CIA de la obra teórica francesa debería servirnos para reconsiderar la apariencia chic que ha acompañado gran parte de su recepción por el mundo anglófono. Según una concepción estatista de la historia progresiva (que por lo general permanece ciega a su teleología implícita), la obra de figuras como Foucault, Derrida y otros teóricos franceses de vanguardia suele asociarse intuitivamente a una crítica profunda y sofisticada que presumiblemente va más allá de cualquier relación con el socialismo, el marxismo o las tradiciones anarquistas. No cabe duda y es preciso resaltar que el modo en que el mundo anglófono acogió la obra de los teóricos franceses, como acertadamente ha señalado John McCumber, tuvo importantes implicaciones políticas como polo de resistencia a la falsa neutralidad política, las tecnicidades cautelosas de la lógica y el lenguaje, o al conformismo ideológico puro activo en las tradiciones de la filosofía anglo-americana apoyada por [el senador] McCarthy. No obstante, las prácticas teóricas de aquellas figuras que dieron la espalda a lo que Cornelius Castoriadis denominó la tradición de la crítica radical –la resistencia anticapitalista y antiimperialista– ciertamente contribuyeron al alejamiento ideológico de la política transformadora. Según la propia agencia de espionaje, los teóricos posmarxistas franceses contribuyeron directamente al programa cultural de la CIA destinado a persuadir a la izquierda de inclinarse hacia la derecha, al tiempo que desacreditaban el antiimperialismo y el anticapitalismo, creando así un entorno intelectual en el cual sus proyectos imperialistas pudieran medrar sin ser estorbados por un escrutinio crítico serio por parte de la intelectualidad.

Como sabemos gracias a las investigaciones realizadas sobre los programas de guerra psicológica de la CIA, la organización no solo ha vigilado e intentado coaccionar a los individuos, sino que siempre ha intentado comprender y transformar las instituciones de producción y distribución cultural. De hecho, su estudio sobre los teóricos franceses señala el papel estructural que desempeñan las universidades, las editoriales y los medios de comunicación en la formación y consolidación de un ethos político colectivo. En las descripciones que, como el resto del documento, deberían invitarnos a pensar críticamente sobre la actual situación académica del mundo anglófono y otros lugares, los autores del informe destacan cómo la precarización del trabajo académico contribuye al aniquilamiento del izquierdismo radical. Si los izquierdistas convencidos no podemos asegurarnos los medios materiales para desarrollar nuestro trabajo, o si se nos obliga más o menos sutilmente a ser conformistas para conseguir empleo, publicar nuestros escritos o tener un público, las condiciones estructurales que permitan la existencia de una comunidad izquierdista resuelta se ven debilitadas. Otra de las herramientas utilizadas para conseguir este fin es la profesionalización de la educación superior, que pretende transformar a las personas en eslabones tecnocientíficos integrados en el aparato capitalista, más que en ciudadanos autónomos con herramientas solventes para la crítica social. Los mandarines teóricos de la CIA alaban, por tanto, las iniciativas del gobierno francés por "presionar a los estudiantes para que se decidan por estudios técnicos y empresariales". También señalan las contribuciones realizadas por las grandes casas editoriales como Grasset, los medios de comunicación de masas y la moda de la cultura americana para lograr una plataforma postsocialista y antigualitaria.

 

¿Qué lecciones podemos extraer de este informe, especialmente en el contexto político en que nos encontramos, con su ataque continuo a la intelectualidad crítica?

En primer lugar, el informe debería servirnos para recordar convincentemente que si alguien supone que los intelectuales no tienen ningún poder y que nuestras orientaciones políticas carecen de importancia, la organización que se ha convertido en uno de los agentes más poderosos del mundo contemporáneo no lo ve así. La Agencia Central de Inteligencia, como su nombre irónicamente sugiere, cree en el poder de la inteligencia y de la teoría, algo que deberíamos tomarnos muy seriamente. Al presuponer erróneamente que el trabajo intelectual sirve de poco o de nada en el "mundo real", no solo malinterpretamos las implicaciones prácticas del trabajo teórico, sino que corremos el riesgo de hacer la vista gorda ante proyectos políticos de los que fácilmente podemos convertirnos en embajadores culturales involuntarios. Aunque es verdad que el Estado-nación y el aparato cultural francés proporcionan a los intelectuales una plataforma pública mucho más significativa que muchos otros países, la obsesión de la CIA por cartografiar y manipular la producción teórica y cultural en otros lugares debería servirnos a todos como llamada de atención.

En segundo lugar, en la actualidad los agentes del poder están particularmente interesados en cultivar una intelectualidad cuya visión crítica esté atenuada o destruida por las instituciones que los patrocinan basadas en intereses empresariales y tecnocientíficos, que equipare las políticas de izquierda-derecha con lo "anticientífico", que relacione la ciencia con una pretendida –pero falsa– neutralidad política, que promueva los medios de comunicación que saturan las ondas hertzianas con cháchara conformista, aísle a los izquierdistas convencidos de las principales instituciones académicas y de los focos mediáticos y desacredite cualquier llamamiento al igualitarismo radical y a la transformación ecológica. Idealmente, intentan nutrir una cultura intelectual que, si es de izquierdas, esté neutralizada, inmovilizada, apática y se muestre satisfecha con apretones de manos derrotistas o con la crítica pasiva a la izquierda radical movilizada. Esa es una de las razones por las que podemos considerar a la oposición intelectual al izquierdismo radical, que predomina en el mundo académico estadounidense, una postura política peligrosa: ¿acaso no es cómplice directa de la agenda imperialista de la CIA en todo el mundo?

En tercer lugar, para contrarrestar este ataque institucional a la cultura del izquierdismo resolutivo, resulta imperativo resistir la precarización y profesionalización de la educación. Similar importancia tiene la creación de esferas públicas que posibiliten un debate realmente crítico y proporcionen una amplia plataforma para aquellos que reconocen que otro mundo no solo es posible, sino necesario. También necesitamos unirnos para contribuir a la creación o el mayor desarrollo de medios de comunicación alternativos, diferentes modelos de educación, instituciones alternativas y colectivos radicales. Es vital promover precisamente aquello que los combatientes culturales encubiertos pretenden destruir: una cultura de izquierdismo radical con un marco institucional de apoyo, un amplio respaldo público, una influencia mediática prevalente y un amplio poder de movilización.

Por último, los intelectuales del mundo deberíamos unirnos para reconocer y aprovechar nuestro poder con el fin de hacer todo lo posible para desarrollar una crítica sistémica y radical que sea tan igualitaria y ecológica como anticapitalista y antiimperialista.

Las posturas que uno defiende en el aula o públicamente son importantes para establecer los términos del debate y marcar el campo de posibilidades políticas. En oposición directa a la estrategia cultural de fragmentación y polarización de la agencia de espionaje, mediante la cual ha pretendido amputar y aislar a la izquierda antiimperialista y anticapitalista, deberíamos, a la vez que nos oponemos a las posiciones reformistas, federarnos y movilizarnos, reconociendo la importancia de trabajar juntos –toda la izquierda, como Keeanga-Yamahtta nos ha recordado recientemente– para cultivar una intelectualidad verdaderamente crítica.

En lugar de pregonar o lamentar la impotencia de los intelectuales, deberíamos utilizar la aptitud para decir la verdad a los poderosos, trabajando juntos y movilizando nuestra capacidad de crear colectivamente las instituciones necesarias para un mundo de izquierdismo cultural. Porque solo en un mundo así, y en las cámaras de resonancia de inteligencia crítica que provoque, será posible que las verdades expresadas sean realmente escuchadas y se produzca el cambio de las estructuras de poder.

(Tomado del Blog Cultura y Resistencia)

Gabriel Rockhill es un filósofo y crítico cultural francés.

 

Bajo tierra, yace un El Dorado negro.

ANDY ROBINSON
 
06/08/2017 00:39 | Actualizado a 06/08/2017 07:58
 
Bajo tierra, yace un El Dorado negro; casi 300.000 millones de barriles de petróleo, las reservas de crudo más grandes del mundo. Pero, en la superficie, un viaje a través de la faja petrolífera del Río Orinoco de Venezuela, desde Barcelona, en el norte, hasta Ciudad Guyana, en la orilla del enorme río, cruza un paisaje de desabastecimiento crónico, trapicheo oportunista y preocupación por el futuro.
 
En el complejo petroquímico de José , en las afueras de la ciudad de Barcelona, solo se ve una llama parpadeando al atardecer ante las siluetas de chimeneas metálicas y las viejas mejoradoras necesarias para refinar el pesado crudo de la región. Quedaron en agua de borrajas los planes de inversión en plantas que –con capital, chino, coreano, ruso y europeo– habrían abierto la puerta a una nueva fase del petro-socialismo chavista. El colapso del precio del petróleo en el 2012 paró en seco la entrada de divisas y provocó una recesión catastrófica que ha destruido el 30% del PIB.
 
Un embargo petrolero en Estados Unidos convertiría la crisis en una catástrofe humanitaria
 
La producción petrolera se ha desplomado de 3,3 millones de barriles diarios a dos millones en los últimos diez años. Junto con la caída del precio, esto ha diezmado los ingresos de divisas por exportaciones, la mitad destinada a EE.UU. Han caído un 70% en cinco años.
 
Sin divisas no se pueden financiar las inversiones necesarias para modernizar la infraestructura petrolífera y, concretamente, construir seis nuevas mejoradoras en José y el colindante Puerto la Cruz. Ni mantener tan siquiera las existentes. "Me dijeron unos directivos de una ingeniera asiática que se retiraron del proyecto porque PDVSA no les pagaba" dijo Son, un empresario coreano afincado cerca de Barcelona que compraba pescado y marisco vivo para exportarlo a Asia.
 
Para no suspender pagos sobre la enorme deuda de la petrolera estatal PDVSA, el gobierno se ha visto forzado a reducir drásticamente las importaciones de materias primas, la raíz de la crisis de desabastecimiento que azota al país. Ha intentado vender activos petroleros también. Pero, en una de esas contradicciones inverosímiles tan frecuentes en Venezuela, la oposición liberal con mayoría en el parlamento –cuyos asesores económicos defienden secretamente la privatización del PDVSA– bloqueó la venta de varios activos a la petrolera rusa Rosneft. Eso fue uno de los motivos de la suspensión provisional de la asamblea en abril que desató la última ola de protestas.
 
Desde las elecciones del domingo pasado a una nueva asamblea constituyente –que la oposición califica como un golpe de Estado– se habla mucho de posibles sanciones, concretamente restricciones sobre las importaciones de petróleo venezolano en Estados Unidos. Si esto ocurre, "una crisis humanitaria se convertirá en una catástrofe" , dijo el economista venezolano Francisco Rodríguez de Torino Capital. Los principales clientes de Venezuela en EE.UU. desaconsejan las sanciones también. Otra caída de las exportaciones de petróleo venezolana, a fin de cuentas, provocaría con toda seguridad una suspensión pagos sobre miles de millones de dólares de deuda de PDVSA con consecuencias desastrosas para diversos fondos en Wall Street que han rentabilizado los disparados tipos de interés que Venezuela debe pagar por endeudarse. La administración Trump ya ha amenazado con sancionar a bancos como Goldman Sachs contratados por PDVSA para colocar deuda y han puesto en una lista negra al directivo de PDVSA, Simón Zerpa, el interlocutor de los fondos.
 
EE.UU. importó 270 millones de barriles de crudo de Venezuela en el 2016
 
Aunque esté dispuesto a agravar la crisis de desabastecimiento en Venezuela, está por ver si Trump quiere incordiar más a Wall Street o a multinacionales petroleras como Chevron, Valero Energy y Phillips 66 que perforan en la faja del Orinoco. Es más, privarse del petróleo del tercer país suministrador de EE.UU. provocaría subidas del precio en las gasolineras estadounidenses.
 
Al igual que en Caracas y Washington, todo es esperpento en la faja del Orinoco. Joel, el gerente de una gasolinera en Ciudad Guayana ya compagina la venta de gasolina con la compra ilícita de divisas. Ofrece 4.000 bolívares por dólar, casi el doble de lo que se pagaba solo dos semanas antes. Pero lo más extraño es lo que dice de su gasolinera. "La gasolina es casi gratuita en Venezuela; a mí me paga el gobierno por venderla", dice. Según un cálculo hecho aquel día, un litro de gasolina valía 0,02 euros.
 
Hasta los expertos petroleros chavistas como David Paravisini de la Universidad bolivariana de Caracas han recomendado un precio más alto a medio plazo. Pero, en estos momentos, nadie defendería quitar la subvención petrolera por su inevitable impacto sobre los precios ya disparados de los alimentos. Los precios regulados permiten comprar muy poco debido a la escasez de bienes esenciales importados, arroz, pasta, pan, detergente, medicamentos.
 
Chávez y Maduro en una refinería en Punto Fijo (PRESIDENCIA / AFP)
 
Hay colas en todas partes en las ciudades de la orilla del Orinoco. En las panaderías. En los supermercados . En la carretera hacia la frontera con Brasil, hasta hay colas en las gasolineras. ¿Por qué si la gasolina es lo único que abunda en esta quebrada petroeconomía? "Mucha gente aquí vive del contrabando de gasolina; ganas más vendiendo un depósito lleno de gasolina por reales brasileños que una semana de trabajo si te pagan en bolívares", dice Nelson, socio de una empresa que organiza viajes de cirugía estética a Ciudad Guyana para mujeres brasileñas.
 
Todos se quejan de que la expropiación estatal de las plantas de aluminio, las minas, y los fabricantes de alimentos, y su gestión por militares, ha hundido la producción. Pero, en otra paradoja muy venezolana, la nueva amenaza de expropiación viene de Estados Unidos. Si Venezuela suspende pagos, seguramente se embargarán los activos de PDVSA en EE.UU., concretamente la red de gasolineras Citgo que Maduro acaba de vender a Rosneft. Ante el peligro de perder sus gasolineras, la petrolera rusa ha negociado cambiarlas por unos campos en la faja del Orinoco. Así es la maldición de Venezuela: bajo la amenaza de un embargo en Washington, se ve forzado a vender sus reservas a Moscú.
 
Chávez no redujo la dependencia del crudo e infravaloró el impacto de la caída del precio
 
Pese a ser consciente del peligro de la dependencia del petróleo para el 95% de los ingresos de divisas, Hugo Chávez jamás logró diversificar la economía. El chavismo fue la víctima de su propio éxito tras lograr subir el precio del crudo mediante una hábil diplomacia petrolera en la OPEP en el 2000-2001. Forzó a las multinacionales a pagar más al estado venezolano en forma de royalties y garantizó que PDVSA tuviera el 60% del capital en la explotación de la faja del Orinoco. Funcionó de maravilla durante un decenio. Exxon –que había construido la primera mejoradora en la faja– se marchó bajo órdenes de su consejero delegado Rex Tillerson, ahora secretario de estado de Trump. Pero el resto –Chevron, Total, BP– se quedaron y las europeas, chinas y rusas pronto se sumaron.
 
Fueron años de bonanza. Pero Chávez no preparó la economía para el fin del boom. "Hay que reducir la dependencia de las materias primas si es posible y, en cualquier caso, en tiempos de bonanza hay que crear fondos de contingencia para amortiguar el ciclo bajista", dijo Carlos Végh del Banco Mundial. Venezuela no lo hizo.
 
La web Dolar Today fija el cambio del mercado negro y agrava la inflación
 
Quizás un buen complemento de la industria petrolera habría sido la del automóvil. Pero la crisis ha hecho estragos en el sector. Muchas multinacionales como General Motors se han retirado. La planta de Mitsubishi en Barcelona está cerrada desde hace cuatro años. Mientras, los cientos de talleres en Barcelona no pueden trabajar porque no hay repuestos. "El 90% de los repuestos se importan de Colombia y para obtenerlos tenemos que comprar dólares en el mercado negro. Pero el dólar paralelo está ya en a 5.000 bolívares frente a 800 hace tres años; no podemos comprar nada", dice Wilmar Rondón, gerente de un taller en Barcelona. En un pueblo cerca de la frontera brasileña en las montañas de la Gran Sabana, un hombre indígena recortaba una lámina de cartulina para sustituir una pieza desgastada en el motor de un viejo Jeep. "Fui a Boa Vista (Brasil) para comprarla pero los precios están por las nubes", se lamenta.
 
¿Quién es el culpable de esta depreciación vertiginosa del bolívar, origen de tantos problemas en este maltrecho país? Por supuesto, tiene mucho que ver con el colapso de los ingresos petroleros y la gestión inepta de un gobierno que se percibe ya como corrupto casi por todos. "Yo voté a Hugo Chávez pero se equivocó con las personas que puso a su lado, es gente más corrupta que los de antes", dijo Rondón. "Esta es la peor crisis que hemos pasado", añade.
 
Pero, se sabe también en Barcelona que el otro motivo de la caída constante de la divisa se encuentra al otro lado del Caribe. DolarToday, la página web creada hace diez años por un venezolano expatriado en el sur de EE.UU. y gestionada en Miami, fija el precio de cotización del bolívar cada día. Y cada día cae más. "No sé quién inventó la vaina pero es una estrategia para hundir la economía y perjudicar la población", dice Rondón que, como muchos en Barcelona, teme lo peor. "Si no hay diálogo nos vamos a acabar matando en Venezuela por una bolsa de harina".
 
http://www.lavanguardia.com/economia/20170806/43369026918/ocaso-negocio-venezuela.html

martes, 8 de agosto de 2017

Vladimir Padrino López, Discurso de Orden completo el 5 Julio 2014

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El Mundo de fantasías de la oposición que vive creyendo que el asalto al cuartel militar en Carabobo, sigue tomado por los asaltantes y no pueden aceptar que la oposición quiera participar en las elecciones a Gobernadores y Alcaldes en Dic 2017
 
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viernes, 4 de agosto de 2017

Instrumento para el hambre del mundo

El Cártel Global de Alimentos de los Windsor:

Instrumento para el hambre del mundo

 

Por Richard Freeman (EIR)

 

De diez a doce grandes compañías, apoyadas por otras tres docenas de empresas menores, controlan el suministro de alimentos en el mundo. Sus integrantes controlan el cártel de alimentos Anglo-Holandés-Suizo, que se concentra alrededor de la Casa de los  Windsor de Gran Bretaña.

 

Dirigido por las seis grandes compañías cerealeras : Cargill, Continental, Louis Dreyfus, Bunge & Born, André, y Archer Daniels Midlands / Töpfer -- el cártel de alimentos y materias primas dirigido por los Windsor tiene el control absoluto sobre los cereales y producción de granos del mundo, del trigo de la harina  y la avena, de la cebada del maíz y del centeno. Pero también controla carne, la leche, los aceites de mesa y grasas, frutas, azúcar, y toda forma de especias, y sus  medios de transporte

 

Cada año decenas de millones de seres humanos mueren por la carencia de su comida diaria básica . Este es el resultado del trabajo del cártel conducido por los Windsor. Y, cuando el desmoronamiento financiero en curso haga perser su valor a los papeles financieros inflados por la especulación, la oligarquía se habrá puesto al resguardo, habrá aumentando su tenencia de alimentos y materias primas. Está preparada para aplicar un torniquete a las fuentes de producción y exportación de alimentos, no solamente en las naciones pobres, sino también en las naciones avanzadas del sector.

 

El uso de los alimentos como arma se remonta a por lo menos cuatro milenios atrás,  en Babilonia. Roma imperial tomó esta iniciativa, igual que Venecia y  varios sucesores venecianos, incluyendo al poderoso ducado de Borgoña con sede en Amberes, las compañías holandesa y británicas de Levante, las compañías de la India Oriental e India Occidental. Hoy, la guerra de los alimentos está firmemente controlada  desde  Londres, con ayuda de socios subordinados, en especial en Suiza y Ámsterdam.

 

Las compañías de alimentos contemporáneas fueron creadas sobre la base de este antiguo sistema de redes e infraestructura de redes de alimentos de Mesopotamia-Roma-Venecia y británicas armadas por ellas.

 

La oligarquía conducida por los Windsor se ha concentrado en un cártel único, integrador de materias primas, con tres divisiones -- energía, materias primas y minerales, y alimento, recursos cada vez más escasos. El Cuadro 1 muestra esta situación. En la cúspide está la casa de Windsor y el club de las islas. Un poco más abajo dos de las principales posesiones de la casa de Windsor: el World Wide Fund for Nature, dirigida por el Dux de Londres, príncipe Philip, que conduce la organización mundial de los conflictos y terrorismos étnicos, tal como el movimiento afganí creado por los británicos; y Hollinger Corp de la inteligencia británica de Conrad Black, que está dirigiendo el ataque para destruir a Bill Clinton y la presidencia americana.

 

 

Las empresas se clasifican dentro en grupos dentro del cártel. Mientras presentan la ficción legal de distintas organizaciones corporativas, en realidad es una asociación interconectada, con un propósito común y múltiples oficinas  con directores superpuestos.

 

La oligarquía centrada en los Windsor controla estos cárteles, y son los instrumentos de poder acumulados durante siglos, por la oligarquía, para destruir soberanía de las naciones.

 

El control funciona de la siguiente manera:

La oligarquía ha planificado cuatro regiones para que sean las principales exportadoras de casi todo tipo de alimentos;  históricamente tiene el control desde arriba de la cadena de alimentos en estas regiones.

 

 

 Éstas cuatro regiones son: los Estados Unidos; la Unión Europea, en especial, Francia y Alemania; las naciones del Commonwealth británico de Australia, Canadá, República Surafricana, y Nueva Zelandia; y Argentina y  Brasil en Ibero-América.

 

 

Con el trascurso de los siglos, la oligarquía ha tomado el control de los mercados de estas regiones; de esta manera controla el suministro de alimentos en todo el mundo. Estas cuatro regiones tienen una población no mayor a  900 millones de personas, o sea, el 15% de la población mundial. El resto del mundo, el 85% de la población -- 4.7 mil millones de personas -- se ha vuelto dependiente de las exportaciones de alimentos de esas regiones.

 

El control del cártel británico sobre los alimentos se intensificó después de la Segunda Guerra Mundial. Regiones tales como EE.UU. fueron sido consideradas como partes importantes en las cuales debía aumentarse el control, para mantener el dominio mundial del cártel, especialmente alrededor de la mitad del siglo XX en que Minneapolis, bajo el control de las familias Pillsbury y Peavey, sustituyó a Hungría como molino principal de cereales del mundo.

 

Antes de la Segunda Guerra Mundial, la cantidad de cereales que cruzó las fronteras, u océanos, excedió muy pocas veces las 30 millones de toneladas al año. La participación de EE.UU. en esa cantidad, era generalmente menos de10 millones de toneladas. Esta era una cantidad importante, pero pequeña comparada con los niveles del comercio que siguieron. La Segunda Guerra Mundial devastó el planetaa, originando un hambre generalizada especialmente en Europa y lo que es hoy el tercer mundo. Bajo la presión de programas americanos tales como "alimentos para la paz", del PL 480, el comercio mundial de cereales subió a 160 millones de toneladas alrededor de 1979. Hoy es de 215 millones de toneladas por año. Además, se negocian cada año diez millones de toneladas de otros comestibles, como  carne y productos lácteos.

 

 

Es propio de los países que poseen cereales, carne, leche y otros productos exportar sus excedentes. Pero a las cuatro regiones de exportación del cártel les fue proporcionado el predominio de un modo tan cruel, que gran parte del resto de la humanidad fue, de hecho,  condenada a la  postergación. La oligarquía negó a estas naciones semillas, fertilizante, control del agua, electricidad, transporte de ferrocarril, es decir, todos los bienes de capital e infraestructura necesarios para transformarlos en productores autosuficientes de sus alimentos. Estas naciones fueron reducidas al estado de esclavitud: O importan de las regiones de exportación del cártel, o mueren de hambre.

 

Mientras tanto, el cártel de alimentos Anglo-Holandés-Suizo redujo las zonas de exportación, que supuestamente gozan del status de favorecidas, también a un status de servidumbre. Durante las dos décadas pasadas han hecho desaparecer millones de granjeros en Estados Unidos, Europa, Canadá, Australia, y Argentina.

 

 

Por ejemplo, en 1982, en Estados Unidos todavía había 600.000 criadores independientes  de cerdos. Hoy, ese número es menor a 225.000. Las compañías del cártel de alimentos han concentrado la producción de cerdos en sus propias manos. Pagaron a los granjeros un precio muy por debajo de la de paridad, i.e., (un precio que cubre los costos de producción agrícola más un beneficio justo para la inversión en la futura producción ).

 

En 1983, Robert Bergland, Ministro de Agricultura del presidente Jimmy Carter desde en 1976 a 1980, manifestó a un periodista con relación a Cargill, la compañía cerealera más grande del mundo: la "opinión de Cargill es... [que] ven generalmente a los Estados Unidos como colonia de cereales ." continuó Bergland, "cuando [en 1979] los rusos invadieron Afganistán, Carter preguntó cuánto cereal habían comprado los rusos [a los  Estados Unidos ]... no pudimos  decirle porque no lo sabíamos."

 

Solo Cargill y otras compañías del cártel de los  cereales lo sabían. En 1976, cuando Cargill, Continental, y otras compañías del cártel de los  granos efectuaron una venta record de 12.4 millones de toneladas de cereal americano y canadiense a los rusos ( lo que originó una escasez de cereal en Estados Unidos ), la administración del presidente Gerald Ford tuvo conocimiento de esas ventas solamente después de haber sido hechas. El cereal pudo haber sido consumido  por los mismos americanos, pero el cártel Anglo-Holandés-Suizo dispuso como le convenía a él.

 

Este artículo documentará, por primera vez, el grado de concentración y control  con que el cártel de materias primas centralizado por los británicos maneja el excedente del comercio internacional y local de alimentos. Verá el cártel de alimentos y el control internacional y nacional de granos, de leche, de aceites de mesa y de grasas, y carne. El artículo que sigue aporta  un perfil más detallado, con nombres y direcciones, de los que dirigen el cártel  que dominan el control de lo recursos alimentarios  del mundo


Concentración del alimento en cuatro grupos

 

Cereales y sus subproductos, leche y productos lácteos, aceites de mesa y grasas, y carne proporcionan la mayor parte de los productos que aportan calorías, proteínas y vitaminas, que mantienen viva la especie humana. Los cereales y los productos de los  granos pueden consumirse como forraje (especialmente maíz y avena), o directamente para consumo del ser humano, a veces en grano (el caso de arroz o cebada), o frecuentemente en forma molida, por ejemplo pan y galletas.

 

 

Las "Seis Grandes" principales compañías del cártel de los cereales son:

 

Multinacional

Sede

Cargill

Minneapolis y Ginebra

Continental

Nueva York

Louis Dreyfus

Paris; São Paulo, Brasil y Países Bajos

Bunge & Born

Antillas

André

Lausana, (Suiza)

Archer Daniels Midland/Töpfer

Illinois y Hamburgo (Alemania)

 

Las primeras cinco compañías son dominadas y operadas por familias multimillonarias.

No publican ningún informe anual  de información pública. Son más reservados que cualquier compañía petrolera, banco, o servicio de inteligencia.

Solo dos de estas compañías, Cargill y Continental, controlan del 45 al 50% del comercio de los cereales del mundo.

 

Vamos a ver  el control del cártel de alimentos sobre cada uno de los cuatro grupos  básicos de la alimentación.

Granos:

Granos, o cereales como se los llama a menudo, son trigo; granos gruesos, incluyendo maíz, cebada, avena, centeno y arroz. El control del cártel Anglo-Holandés-Suizo sobre las exportaciones de trigo se puede apreciar en Figura 2. Para la campaña de producción 1994-95, las cuatro regiones de exportación de alimento del cártel produjeron y negociaron el 88% de las exportaciones del trigo del mundo: o sean,  97.2 millones métricos toneladas.

Pero, las cuatro regiones de exportación del cártel de los alimentos, mientras representan el 88% de las exportaciones de trigo mundial, sólo producen  el 39% del trigo de todo el mundo: 522.4 millones de toneladas métricas en la campaña de producción 1994/95 (véase el cuadro 2). Es decir, su participación en las exportaciones del trigo del mundo fue mayor que su participación en la producción mundial del trigo. Esto destaca el hecho  que el cártel acumuló cuatro regiones lo que causa la estrangulación del suministro de alimentos del mundo, aunque estas regiones, colectivamente, no son los productores más grandes.

 

Para la campaña de producción 1994/95,  El Cuadro 3 muestra  los porcentajes del control de las cuatro regiones de exportación del cártel de alimentos de las exportaciones de los principales granos gruesos. Controlan el 95% de las exportaciones anuales del mundo del maíz: 69.9 millones de toneladas métricas; el 76% de exportaciones de cebada del mundo: 14.8 millones de toneladas métricas; y el 97% de exportaciones de harina del mundo: 6 millones de toneladas métricas.

 

Dentro de las exportaciones de estas regiones, las seis compañías principales del cártel del grano, han acumulado históricamente el dominio total de los mercados externos de cereales. Mientras que las regiones de exportación del cártel controlan del 76 al 97% del comercio del grano del mundo, (dependiendo del grano), las seis compañías del cártel de los cereales  también controlan las exportaciones de estas cuatro regiones.

 

Por ejemplo, en la campaña de producción 1994/95, los Estados Unidos exportaron 102  de las 215 millones de toneladas métricas del mundo de las exportaciones de grano; casi la mitad del total. Se estimó el 33% de exportaciones del trigo del mundo, el 83% de exportaciones del maíz del mundo, y el 89% de las exportaciones de la harina, convirtiéndose en el  exportador principal en cada uno de estos tres mercados.

 

Ahora, consideremos el control de las principales  empresas de exportación de cereales del mercado de granos de EE.UU. Con EE.UU auto controlando casi la mitad de todas las exportaciones de grano del mundo. El Cuadro 4 demuestra que las Seis Compañías del Cártel de Granos negocian, poseen y controlan el 95% de las exportaciones del trigo de EE.UU., el 95% de sus exportaciones de maíz, el 90% de sus exportaciones de avena, y  el 80% de sus exportaciones de harina. Algunas compañías más pequeñas, casi todas dentro de la órbita del cártel de los granos, controlan la cuota de mercado restante. El control de las empresas cerealeras sobre el  mercado americano de grano es absoluto.

 

 

Las Seis Grandes compañías de granos también controlan 60-70% de las exportaciones de los cereales de Francia. Francia es el exportador más grande de granos de Europa ( la región de exportación del grano que ocupa el segundo lugar en el mundo); exporta mayor cantidad de granos que la las tres naciones que le siguen, en orden de importancia.

 

 

El Cuadro 5 muestra que las Seis Grandes compañías, junto con algunas empresas  afiliadas de Argentina tales como Nidera y ACA, controlan 67.el 8%, o sea, dos tercios, de las exportaciones de cereales de Argentina. Argentina es el cuarto país exportador de granos en el mundo.

 

 

 

Canadá y Australia sumadas ocupan la tercera región de exportación de grano  del mundo, después de América y de Europa. Aunque tienen un su propio bloque  interno importante con una limitada la influencia política de los granjeros, ambas son naciones que forman parte de Commonwealth británico, y están bajo el control de la reina Elizabeth II.

 

En suma, el cártel de alimentos Anglo-Holandés-Suizo domina del 80 al 90% del comercio de cereales del mundo. Sin  embargo, de hecho  el control es mucho mayor que la suma de sus partes: Las Seis Grandes compañías cerealeras  se organizan como un cártel; fija el precio de los granos hacia arriba y hacia abajo en cualquier nación exportadora grande o chica.

 

 

 Cargill, Continental, Louis Dreyfus y otras, al poseer las flotas de naves del mundo, y haber establecido desde hace mucho tiempo operaciones de ventas, mercados financieros, e intercambios  de negocios de materias primas,  (tales como Baltic Mercantile and Shipping Exchange radicada en Londres) en qué se negocia el grano, logran que su control sea completo.

 

 

Ninguna otra fuerza en el mundo, incluyendo a los gobiernos, tiene una organización como la del cártel, y por lo tanto, el poder de Londres en esta área se mantiene indiscutida.

 

Leche y Productos lácteos:

Los grandes exportadores de leche y productos lácteos son tres de las cuatro regiones básicas de exportación del cártel: los Estados Unidos; la Unión Europea y  Suiza (que no es un miembro del EU); y los países de la Commonwealth británica, Nueva Zelandia, en particular y Australia.

 

En 1994, el control  del cártel de la leche y los productos lácteos era asombroso. El Cuadro 6 muestra que las zonas  de exportación del cártel de alimentos controlaban el 89% de las exportaciones mundiales de toda la leche en polvo, de 1.08 mil millones de toneladas métricas; el 94% del comercio mundial de exportación: 653 millones de toneladas métricas de mantequilla; y el 86% del comercio mundial de exportación: 1.11 mil millones toneladas métricas de queso. También controlaba una enorme porción de exportación de leche condensada.

 

El caso de la leche en polvo entera ejemplifica el proceso del control del cártel. La leche no se exporta generalmente  líquida, salvo algún excedente a lugares cercanos a las fronteras; se exporta generalmente como leche en polvo entera o  leche en polvo descremada, o como leche condensada. Cuando se exporta como leche en polvo entera, es reconstituido después de la entrega, agregándole generalmente 10 porciones de agua a 1 porción de polvo de leche entera. De la exportación mundial de 1.08 mil millones de toneladas métricas de leche en  polvo  entera en 1994, que se elaboraba en  el mundo, el cártel  importó 885 millones de toneladas métricas, o sea, el 82% del total.

 

Nestlé Corp., S.A., radicada en Vevey y Cham (cerca de Ginebra), Suiza, y Borden, Inc., radicada en Columbus, Ohio, son los dos exportadores más grandes de leche en polvo entera del mundo. Fundada en 1867, Nestlé creció considerablemente en 1905, cuando se fusionó con la empresa anglo-suiza Condensed Milk Company, también de Suiza. Nestlé S.A. es una demostración del alcance mundial del cártel de alimentos: Es la comercializadora número-uno del mundo de leche en polvo entera y leche condensada; la vendedora  número-uno de chocolate, de productos de confitería, y agua mineral ( es dueña de Perrier); y es la empresa  de café número tres, en EE.UU.

 

Los  productos  de Nestlé incluyen chocolate y caramelos; jugo de frutas Libby; leche condensada Cranation; espagueti Buitoni; puré de tomate Contadina; café Hills Brothers y Nescafé; alimentos congelados de restaurantes Stouffers. ( también es dueña del  26% de la compañía cosmética más grande del mundo, L'Oreal.). Considerando todo esto resulta   ser la compañía más grande de alimentos en el mundo. En 1994, había 13 países en los cuales Nestlé tenía ventas de 1 mil millones francos suizos o más, incluyendo todas las naciones avanzadas en ese  sector de producción. Sus ventas  totales en 1994 fueron 56.9 mil millones de Francos suizos, o sean, u$s 45.5 mil millones. En  1994 sus beneficios fueron de $4.8 mil millones, mas que las otras seis compañías que le siguen.

 

El presidente de Nestlé Helmut Maucher integra la dirección de J.P. Morgan, el banco más importantes  de la inteligencia británica en los Estados Unidos. Su junta directiva funciona como retiro "familiar" para los banqueros centrales del mundo: Fritz Leutwiller, ex presidente del Bank for Internacional Settlements, el banco central de los bancos centrales, forma parte del directorio de Nestlé, como Paul Volcker, que, como presidente de la U.S. Federal Reserve en 1979 y a comienzos de los años 80, impuso la economía mundial que fue conocida como  "desintegración controlada."

 

Borden ocupa el segundo lugar entre los mayores productores de leche en polvo, con su división de leche en polvo  KLIM. Es también uno de los productores de leche condensada más grandes del mundo, con su leche condensada azucarada Eagle Brand. En 1995, Borden fue comprada bajo presión por  Kohlberg Kravis Roberts (KKR),  dirigida por Henry Kravis, que fue co-presidente del comité de finanzas en la Campaña presidencial 1992 de George Bush. Como resultado de la fusión  en 1988 de R.J. Reynolds y Nabisco, KKR ahora es dueño del 33%, y  controla con eficacia, RJR Nabisco, que produce nueve de las diez marcas de las fábrica más importantes de galletitas vendidas en EEUU. KKR también posee una parte de Beatrice Foods, un consorcio que transforma a KKR  en una de las cinco compañías de alimentos más grandes del mundo.

 

Para completar el cuadro del control mundial de la leche en polvo entera está Unilever,  gran protagonista dentro de esta área, y el primer productor mundial de helado y margarina. Constituye el caso típico del control normal de la oligarquía Anglo-Holandesa sobre las materias primas, Unilever es el resultado de una fusión realizada en 1930 entre firmas británicas y holandesas. Tiene su gobierno en Londres y Ámsterdam.

 

 

En el directorio de Unilever está Lord Wright of Richmond, GCMG. Desde 1986 a 1991, fue jefe del servicio diplomático de Gran Bretaña y también subsecretario permanente de estado en la British Foreign Office y de la Commonwealth. Lord Wright es también director del  Barclay's Bank, que es el mayor proveedor de fondos World Wide Fund for Nature, del príncipe Philip.

 

 

Unilever es un ejemplo de cómo las diversas entidades corporativas funcionan como parte de una organización interconectada. El  presidente anterior de Unilever, M.F. Van den Moven, ahora forma parte del directorio del otro gigante Anglo-Holandés: Royal Dutch Shell Petroleum, el vendedor más grande de petróleo del mundo con un poder que controla el cártel de la energía.

 

Carne:

Las cuatro regiones de recursos importantes del cártel de exportación (Estados Unidos; Unión Europea; Países de la Commonwealth británica de Nueva Zelandia, Australia, y Canadá; y las naciones Ibero-Americanas, Argentina y Brasil) ejercen un poder  enorme sobre las exportaciones de carne. También, el  bloque chino integrado por China, Taiwán, y Hongkong ( ésta última un re-exportador ) es importante en exportaciones de cerdo y aves de corral.

 

El Cuadro 7 muestra que en 1994, las regiones básicas de exportación de alimentos del cártel controlaban el 85% de la exportación mundial: de 4.95 millones de toneladas métricas de res / ternera; si se agrega el mercado chino, estas regiones controlaban el 92% del comercio de la exportación  mundial: 2.1 millones de  toneladas de cerdo, y el 93% del comercio de la exportación mundial, de 5.84 millones de toneladas métricas de aves de corral. La exportación de cerdo y de aves de corral en China y Taiwán está cada vez más manejada  por el cártel de alimentos.

 

Las cuatro compañías más grandes del cártel de exportación de carne vacuna son Cargill, Archer Daniels Midlands / Töpfer, ConAgra/Peavey, y Iowa Beef  Processors, ahora llamado IBP.

 

 

La ciudad de Dakota, donde está radicada IBP Nebraska es el ejemplo de cómo la oligarquía usa sus sucesores corporativos. Controlada hace tiempo por la Occidental Petroleum Co. de Armand Hammer, el 13% de las acciones de IBP hoy son propiedad de FMR Corp., la compañía holding de Fidelity Investments, la familia más grande de fondos mutuales de los Estados Unidos, que está manejada por las familias oligárquicas de los brahmanes de Boston.

 

Se entrecruza el FMR con otros integrantes del cártel de Windsor. En un es un gran empresario  de las compañías del cártel de materias primas; posee una participación de más del 5%  de la  explotación minera de Homestake, Coeur D'Alene Mines, y Santa Fe Pacific Gold Corp., las tres compañías más grandes de explotación minera del oro del mundo.

 

Con IBP, el cártel de alimentos  interviene en las elecciones presidenciales de EEUU, dando fuerte apoyo a la campaña presidencial del Senador "empresa libre" Phil Gramm (R-Tex.). En la junta directiva de IBP está Alec Courtalis, magnate de las propiedades inmobiliarias de Florida que fue co-presidente nacional de la campaña financiera de Bush-Quayle en 1992, y es actualmente presidente de la Armand Hammer United World College y presidente del comité de finanzas de Gramm para la campaña del presidente. Además, la esposa de Gramm, Wendy Gramm, es miembro del Consejo de IBP. Desde  1988 a 1993, Wendy Gramm presidió la Commodity Futures Trading Commission, durante ese período  CFTC instrumentó su  explosivo crecimiento con  mecanismos provenientes de la especulación

 

Aceites de mesa y grasas:

 Estados Unidos, la Unión Europea, Argentina y Brasil dominan profundamente el mercado de exportación de soja y sus subproductos, fuente básica de aceites de mesa y grasas. El Cuadro 8 documenta como las zonas que tienen recursos para la exportación de alimento del cártel, son los dueños de el 90% del comercio internacional de la soja: de 32.1 millones de toneladas métricas por año; el 90% de comercio internacional en comida de soja, el 31.1 millón de toneladas métricas; y con La India,  miembro de la Commonwealth británica, el 92% de los 31.1 millones de toneladas métricas de las exportaciones de comida derivada de la soja.

 

Según fuentes del Departament of Agricultura de EE:UU, así como de la industria privada, esas mismas seis compañías que controlan el comercio internacional de granos controlan, también el comercio internacional de soja y subproductos. La compañía incorporada como  miembro del cártel, que tiene influencia en el comercio de soja, y que es más pequeña que las seis compañías que predominan, es S.I. Joseph Co. de Minneapolis, Minnesota. Burton Joseph, presidente de esta compañía, es un ex presidente nacional y miembro principal de la liga Anti-Difamación de B'nai B'rith. Es enemigo de hace mucho tiempo de Lyndon La Rouche.

 

Alimento y semilla:

El cártel también controla alimentos para animales y semilla para plantar. British Petroleum, con su división de nutrición, es el productor más grande de alimentos de Europa. Al comprar Purina Mills de Ralston Purina Company, British-Petroleum, una de las principales compañías de energía de la casa de Windsor, se ha convertido ahora, en la segunda productora de alimentos de EEUU. Cargill, el exportador más grande de cereales del mundo, con su división  Nutrena Feed, es también el productor más grande de forraje y semilla híbrida del  mundo, mientras que Continental Grain, con su división Wayne Feed, es uno de los productores más grandes de alimentación y tiene un poder  importante en la producción de semillas híbridas.

 

Mercados interiores

 

El cártel actúa con mano de hierro sobre las economías agrícolas locales de las naciones, especialmente las que están ubicadas en las cuatro regiones que originan las exportaciones del cártel de alimentos. Esto se ejercita con las industrias en  desarrollo:

 

Si se controlan las industrias en desarrollo, se controla el comercio nacional.

 

 A excepción de uso del forraje, el maíz, el trigo, y la soja no se pueden comer en su forma natural sin refinarse (excepto el maíz dulce, que es comido por los seres humanos, pero representa un porcentaje muy pequeño de la cosecha anual del maíz). El maíz y la soja (que es una legumbre), deben ser procesados. La carne también,  el animal debe ser matado y faenado, antes de ser puesta en condiciones para el consumo humano.

 

Aquí es donde entran en juego las industrias de procesamiento - que muelen, en el caso de granos y la soja, y las industrias de faenado / envase, en el caso de carne.

 

Tomando a EE.UU. como prueba, para generalizar el  caso,  puede constatarse el dominio del cártel.

 

Por ejemplo, las figuras 9. 10, 11, y 12, muestran que las compañías principales de cereales de la oligarquía del cártel de alimentos controla el 71% de la harina molida de EE.UU.; el 57% del maíz molido en seco de EE.UU.; el 74% de molienda húmeda del maíz de EE.UU.; y el 76% de la trituración de soja de EE.UU. ( Al molerse en seco  maíz  se convierte en harina de maíz, galletas, avenas, etc. En la molienda húmeda del maíz, se convierte en edulcorante,  almidón, alcohol, etanol, etc. ( De la cosecha del maíz de EE.UU. que consiste en 7.4 millones de celemines, 5.6 millón de celemines serán consumidos como forraje; 1.5 millones de celemines serán molidos mojados; y 0.3 millones de celemines serán molidos secos.)

 

 

 

                  

 

 

 

Los Cuadros 13, 14. y 15 confirman que las compañías más grandes de carne del cártel de alimentos (IBP, ConAgra, Cargill, y dos compañías más pequeñas) controlan el 72% del faenado /envase de carne de vaca de EEUU; el 45% del cerdo; y el 70% de las ovejas. La industria del empaque de la carne demuestra el  control acelerado en el cual el cártel está construyendo su concentración en éstas industrias. En 1979, los cuatro embaladores más importantes controlaban el 41% de la industria. Hoy, controlan el 72%.

 

         

 

 

Finalmente, como demuestra la Figura 16, cuatro de las seis compañías principales del cártel de los cereales poseen el 24% del almacenamiento en elevadores de granos  de los  EEUU. Sin embargo, esta figura es engañosa. Muchos de los elevadores de granos en EE.UU. están en zonas locales, donde hay un importante  grado de propiedad individual o cooperativa. Cuando se poseen los elevadores locales de granos, el porcentaje de propiedad del cártel del grano es más alta. Y en los puertos, donde se embarcan los cereales, esas mismas cuatro compañías del cártel de los  cereales  poseen el 59% de todas las instalaciones americanas de elevadores  de granos.

 

 

Un granjero debe vender su grano  a un elevador de granos, o, excepcionalmente  él puede transportarlo a un  molinero de granos. En todos los casos debe vender su producción  a una compañía que integra el cártel de los cereales. Mediante este proceso, el cártel cerealero, fija el precio al granjero en el nivel más bajo posible.

 

 

El aparato de control

 

El uso del control de los  alimentos como arma es una práctica antigua. La casa de Windsor heredó ciertos itinerarios e infraestructuras. Esa  práctica ya se conocía en  la antigua Babilonia / Mesopotamia hace 4.000 años. En Grecia, los cultos a Apolo, Demeter y Rea-Cibeles realizaron  a menudo el envío de los cereales y de otros  alimentos, a través de los templos. En Roma imperial, el control de los granos se convirtió en la base del imperio. Roma era el centro. Las colonias periféricas conquistadas en Galia, Bretaña, España, Sicilia, Egipto, África del norte, y el Litoral mediterráneo tuvieron que enviar los granos a las familias nobles romanas, como impuestos y tributos. El impuesto a los  granos era a menudo mayor que lo que la tierra podía producir y las áreas de África del norte, por ejemplo, fueron convertidas en  cacharros llenos de polvo.

 

La malvada ciudad-estado de Venecia tomó el control de las rutas de los cereales, sobretodo después de la cuarta Cruzada (1202-04). Las rutas principales de comercio del siglo trece siglo veneciano tenían su final al Este en Constantinopla, los puertos del Oltremare (ultramar) - que eran tierras de los estados cruzados- y Alejandría, Egipto. Las mercancías de estos puertos fueron enviadas a Venecia, y allí hacían su camino por el valle del Po y los mercados de Lombardía, o recorrían los pasos de los Alpes hacia Rhône y Francia. Accidentalmente, el comercio veneciano se extendió al imperio mongol en el este.

 

En el sigo quince, aunque Venecia seguía siendo un imperio mercantil importante, había cedido una parte de su comercio de granos y otros productos al poderoso ducado de Borgoña, cuyo cuartel general estaba en Amberes. Este imperio,  abarcaba partes de Francia y se extendía desde Ámsterdam y Bélgica a muchas partes de la Suiza actual. En esta ruta Veneciano-Lombardo-Burgundio, fueron fundadas las principales empresas del cártel del alimento del grano, o heredaron una parte substancial de sus operaciones.

 

En los siglos dieciocho y diecinueve,  las compañías Levant Co. británica y la East India Co. habían absorbido muchas de estas operaciones venecianas. En el siglo diecinueve, el Baltic Mercantile and Shipping Exchange radicado en Londres llegó a ser la  herramienta mundial más importante para importar y exportar cereales.

 

Las cinco empresas privadas de granos se fueron formando a partir de una ruta secular de los cereales desde  Mesopotamia-Venecia-Borgoña-Suiza-Ámsterdam, y hoy se extiende alrededor de todo el mundo.

 

 

 Las cinco grandes empresas son Cargill, Continental, Louis Dreyfus, Bunge y Born y André.

 

 

La Continental Grain Company es dirigida por el multimillonario Michel Fribourg y su hijo Paul. Simón Fribourg. Esta compañía nació en 1813 en Arlon, Bélgica. Luego se trasladó a Amberes, y luego, en los años 20, a París y a Londres. Hoy, tiene una oficina en Nueva York, y forma parte de una fuerte cadena suizo-francesa.

 

En 1852, Léopold Louis Dreyfus, quien nació en Sierentz, Francia, estableció operaciones de comercio de trigo en Basilea, Suiza. En este siglo, excepto durante la Segunda Guerra Mundial, Louis Dreyfus estableció  su casa central  en París (parte de la vieja ruta de Lombardía-Borgoña).

 

Bunge y Born fue fundada por la familia Bunge de Ámsterdam en 1752. La compañía se mudó transitoriamente  a Amberes. ( La dirección técnica está establecida hoy, en São Paulo, Brasil y las Antillas holandesas).

 

La André Company fue fundada por Georges André en Nyon, Suiza, y su casa central está radicada hoy en Lausana, Suiza.

 

Cargill Company, la compañía de granos más grande del mundo, tiene su sede en el suburbio Minnetonka de Minneapolis, Minnesota. Fue fundada por el escocés William Cargill, en Conover, Iowa en 1865, y ha estado funcionado, desde los años 20, dirigida por la multimillonaria familia MacMillan. Pero el verdadero nexo de Cargill está en Ginebra, Suiza, donde el miembro de negocios internacionales de Cargill, Tradax, Inc., estableció la casa central, estando radicada allí desde 1956  ( Técno Tradax es una compañía registrada en Panamá). Tradax tiene filiales en  todo el mundo, incluyendo Argentina, Alemania, y Japón.

 

Es la fuente principal para los negocios internacionales de Cargill; Cargill tiene mucho dinero invertido en ellos, y  tiene una participación muy importante en las operaciones de Tradax. Tradax también tiene una participación en la propiedad de la banca suiza Lombard Odier Bank, y el Pictet Bank, un viejo y muy sucio  banco privado suizo, posee una participación en el Tradax. La fuente principal de financiación de Tradax es el Crédit Suisse de Ginebra, que es uno de los más grandes lavadores de dinero del mundo.

 

Archer Daniels Midlands compró Töpfer de Hamburgo, compañía cerealera  radicada en Alemania, con creciente presencia de ADM en el comercio del grano del mundo. El comercio de Töpfer se sitúa dentro de las viejas rutas de Venecia-Suiza-Ámsterdam-Paris, y en esa ruta  tiene amplias sociedades de negocios con la joya de la corona británica, el Rothschild Bank.

 

Inteligencia secreta

 

La manera en que funcionan las compañías del cártel de los cereales es estrictamente reservada. Todas excepto  ADM-Töpfer son compañías privadas, y aliadas de Bush. El  ex empleado de Cargill, Dwayne Andreas maneja ADM como  propiedad personal.

 

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Después de leer este artículo, se puede tener un perfil estratégico de cada una de las compañías principales del cártel de los alimentos, pero hay que destacar aquí algunos puntos críticos acerca de cómo operan. Muchas de sus operaciones se cubren de misterio, porque dan poca información al público. Algunas personas que han intentado escribir algún libro acerca de las empresas cerealeras ha esperado años sin conseguir una sola entrevista de cualesquiera de las familias dominantes de las compañías de granos. A diferencia de muchas compañías americanas, donde la familia del fundador quedó fuera de escena desde hace mucho tiempo, por ejemplo en el caso de Morgan Bank o de Chrysler Corp., las compañías del cártel de los granos están dirigidas por las mismas familias que las han dirigido por siglos.

 

 

Las familias inter-casadas MacMillan y Cargill operan Cargill; la familia Fribourg opera Continental; la familia de Louis Dreyfus opera Louis Dreyfus; la familia André opera André; y las familias Hirsch y Bunge operan Bunge y Born.

 

 

Sin embargo, lo poco que se ha seleccionado es muy revelador. En 1979, Dan Morgan escribió "Comerciantes de granos", sobre el comercio de los grano en el mundo. Divulgó que el miembro de Cargill que negocia en Ginebra, Tradax, por ejemplo, funciona no solamente para ventas de grano sino para eludir  impuestos en los Estados Unidos y otros países, pero ellos confunden a cualquier persona que intente seguir las maniobras con cereales de Cargill. En su libro, Morgan divulgó:

 

 

"cuando Cargill vende una carga de maíz a un fabricante holandés de forraje, el grano se envía río abajo desde Mississippi, se pone a bordo de un buque en Baton Rouge y se envía a Rotterdam. En los  papeles, sin embargo... su ruta es más compleja. Cargill primero vende el maíz a Tradax Internacional en Panamá, que 'emplea' a Tradax / Ginebra como su agente; Tradax / Ginebra entonces puede arreglar la venta a un molinero holandés con su subsidiaria, Tardas / Holanda; todos los beneficios se reservan para Tradax / Panamá, que es un  paraíso impositivo, y Tradax / Ginebra figura ganando solamente una ' comisión de gerencia ' por intermediar en la tansación  entre Tradax  / Panamá y Tradax / Holanda."

 

 

Mientras evade impuestos e inspecciones, Cargill también utiliza su red para mover grandes envíos de mercancías a cualquier punto del globo, comunicándolo en una fracción de segundo. Tiene un servicio de inteligencia interno que iguala al de la  CIA: Utiliza satélites de comunicación global, satélites sensores de clima, una base de datos que utiliza 7.000 fuentes primarias de  inteligencia, varios cientos de oficinas zonales etc...

 

Cargill tiene las características de todas las compañías de granos, y un breve examen de ella da un panorama interno de todas las otras. Cargill, que logró $51 mil millones en ventas en 1994, tiene una posición dominante en muchos aspectos del comercio de alimentos del mundo. Es el primer exportador de granos del mundo y de Estados Unidos, y tiene una cuota de mercado del 25 al 30% en varios rubros. Es el primer comerciante de algodón del mundo; el dueño de elevadores de grano (340) número uno de EE.UU.; el primer fabricante de maíz de EE.UU., de forraje de alto valor proteico (a través de los molinos subsidiarios de Nutrena); el segundo molinero de maíz húmedo y triturador de soja de EE.UU.; el segundo exportador de granos de Argentina (10% del mercado); el tercer molinero de harina de EE.UU. (18% del mercado): empacador de carne de EE.UU. (18% del mercado); empacador de cerdos de EE.UU., y comerciante de forraje de EE.UU.; tercer exportador francés de granos (15 al 18% del mercado); y sexto productor de pavos de EE.UU.

 

También tiene una flota de 420 lanchas remolcadas, 11 remolcadores, 2 buques enormes que navegan los Grandes Lagos, 12 naves de alta mar, 2.000 vagones tolva de ferrocarril, y 2.000 vagones cisterna.

 

Cargill ha podido colocar a sus agentes en puestos claves en todo el mundo. Daniel Amstutz, un hombre de 25 años en Cargill, fue Subsecretario de agricultura para Asuntos Internacionales y programas de esa materia de EE.UU, en 1983-87. Desde ese puesto decidió sobre la política de exportación de granos de EE.UU. Mas adelante, se convirtió en líder de la. comisión comercial de EE.UU. en el acuerdo general sobre negociaciones de tarifas y comercio (GATT) iniciando el comercio agrícola.

 

 

Mientras tanto, el jefe de Bunge y Born, Néstor Rapanelli, se convirtió en ministro de la economía de Argentina a los pocos días de que Carlos Menem fuera presidente de ese país en 1989. Rapanelli comenzó el cambio por el que la Argentina pasó de la "intervención del Estado a una economía conducida por el 'mercado."

 

 

Hoy, Cargill es propiedad privada de la familia MacMillan que maneja esa compañía. La riqueza colectiva de la familia MacMillan, es de $5.1 mil millones, según Forbes, el 17 de julio de 1994 es más grande que la de la familia más conocida de Mellon. Los MacMillan han estado siempre al servicio de los británicos. John Hugh MacMillan, presidente de Cargill a partir de 1936 hasta 1957, y luego presidente, de 1957 a 1960, tiene el título del "caballero comandante hereditario de Justicia de la Soberana Orden de San Juan (caballeros de Malta), " una de las órdenes británicas más importantes de la corona.

 

La Marcha al Este

 

El cártel de los alimentos continúa consolidando su control mundial en vista a la próxima  desintegración financiera. En los últimos cuatro años, el cártel de alimentos ha comprado muchas plantas de molinos y procesos de panificación en la ex Unión Soviética y en el bloque del este, poniendo a estas naciones bajo un estricto control de alimentos. Recientemente, IBP se desplazó a la carne mexicana barata haciendo dumping allí, para arruinar a los productores de carne de vacuna. El departamento de agricultura de Clinton lo puso bajo investigación.

 

El cártel de los alimentos también ha concentrado su control, en las industrias de distribución de alimentos, a través de cosechadoras tales como Philip Morris, Grand Metropolitan-Pillsbury y KKR-RJR-Nabisco-Borden. En el caso de Philip Morris, que es dueña de Kraft Foods, General Foods (cereales de tronco), Miller Brewing Company, y propietaria de otras marcas.10¢ de cada u$s 1 que un americano gasta en artículos de alimentación está destinado a comprar  algún producto de Philip Morris.

 

 

El poder del cártel de alimentos debe ser destruido. Este año, en el Departamento de Justicia, la división anti Trust lanzó una investigación sobre la fijación de los precios en el caso de la fructosa y la lisina de maíz, por parte de Archer Daniels Midlands y algunas de las otras compañías del cártel de los alimentos. Este caso, si fuera llevado a juicio, podría proporcionar  información y una ayuda valiosas para la explicación y posiblemente parar frenar, de una manera limitada, algunas de las prácticas de ADM.

 

 

Pero el cártel Anglo-Holandés-Suizo está apostando a objetivos altos, la capacidad de obligar a los productores de materias primas, y sobre todo, de comida, a dar vuelta atrás al reloj de la historia, y reducir a la humanidad de los 5.6 mil millones de personas que hay actualmente a algunos cientos de millones de almas semi-analfabetas que están al borde de una existencia desvalida.

 

Esta agresión no puede ser combatida tímidamente. La verdad completa sobre el cártel de los  alimentos debe ser conocida.