martes, 10 de julio de 2018

Re: [Geo-Politic] (AC-Y) Primer tomo del Libro de las Memorias del General José Antonio Páez.

Hola Felipe, muy cierto lo que dices de Miranda. Bolívar le hizo creer a los demás oficiales y a la oligarquía mantuana a la cual pertenecía, que MIRANDA se estaba  además de rendirse a MONTEVERDE,  estaba  robando o llevándose as arcas con los recursos recibidos para seguir comprando armas. La verdad es que BOLÍVAR, PERDIÓ EL FUERTE DE PTO CABELLO, para pasar la noche con una chica en el pueblo. Dejó encargado al Capitán o teniente  creo de apellido VINONI  que no soportaba a Bolívar como su jefe caraqueño y mantuano. 

Miranda mando a BOLÍVAR a PUERTO CABELLO, porque era muy impulsivo y quería  dirigir a un viejo General, con  comprobados méritos militares reconocidos en el campo de batalla. Por eso esta en el ARCO DEL TRIUNFO EN PARÍS...

Es una  indigna y vulgar traición que no se recuerda, porque todo le salió bien  a Bolívar y MIRANDA no pudo contar su historia sino por terceros, cuadrados con Bolívar... Bolívar logró el salvoconducto, protegiendo su vida y su fue al caribe, a cambio de haber entregado a MIRANDA.......

El Castillo de Puerto cabello era la cabeza de playa por donde entraban todos los suministros que venían de las islas, francesas, holandesas  e inglesas. Estaba la pólvora, fusiles y pertrechos militares para hacerle frente a los españoles. LO PERDIÓ.  Luego hizo fusilar a los prisioneros que no lograron escapar que creo pasaban de 200.

Me interesa mucho tu análisis.

Cordial saludo

Félix.

El 8 de julio de 2018, 23:07, 'Abajo Cadenas' acp@abajocadenas.com [Geo-Politic] <Geo-Politic@gruposyahoo.com> escribió:
 

Es muy cierto en cuanto como la republica de Venezuela pago a los patriotas luego de finalizada la guerra, no había dinero y lo hizo entregándoles tierras para criar ganado, sembrar. Se cuentan muchas historias de que José Antonio Páez se vuelve un latifundista al comparar las tierras de aquellos que no les interesaba el campo, aunque en aquellos tiempos esa era la principal actividad para vivir.
Lo que no parecen recordar algunos historiadores que Páez vive en el exterior no de la supuesta riqueza que hizo en Venezuela, sino de la ayuda o mejor dicho del reconocimiento que le hizo el Perú y Argentina, otorgándole el rango de General para que pudiera recibir un pago por ello y de esa manera, modesta vivió los últimos años de su vida en NY.  
 
Algo parecido le ocurrió a Francisco de Miranda, articulo que pronto voy a compartir por este medio.
Quiero adelantar, que por muchos años presté mucha atención al relato de la historia en donde por medio de la traición entregan a Francisco de Miranda a los Españoles y luego de eso Bolívar y otros reciben salvo conducto para salir del país, España, cuando Bolívar fue un actor principal en la primer republica, siendo el comandante del fortín de puerto cabello, en donde iban detenido los españoles capturados y la mayoría de las armas de la republica. Los españoles detenidos logran tomar el castillo sin armas, luego Bolívar simplemente abandona a sus hombres y se va a la guaira en una goleta. Pocos tiempo después viene la capitulación ante los españoles, que no firmo Miranda, sino el congreso y supuestamente culpan a Miranda de la misma y lo entregan a los españoles, mediante un engaño o traicionándole. Lo que descubrí fue un hecho que no tiene lugar a dudas. Bolívar pertenecía a las familias mantuanas y por eso no podían aceptar que un hijo de un bodeguero canario o comerciante dirigiera la guerra por la independencia. La traición a Miranda fue porque la oligarquía a la cual pertenecía bolívar y la mayoría de los jefes patriotas. Para mi esa fue la principal razón de la entrega y que para España Miranda los había traicionado aunque había nacido en Venezuela.
Saludos,
 
Felipe
---------- Mensaje reenviado ----------
De: Felix Jelinek <jelinekv2@gmail.com>
Fecha: 7 de julio de 2018, 19:06
Muy bueno Felipe. Grave error y mucha ignorancia tratar de desacreditar a Páez.  La batalla de Carabobo la gano El. Los jefes realistas más sanguinarios les tienen pavor, porque era invencible con sus llaneros.
 
Morillo a su regreso a ESPAÑA, fue llamado por el REY para que rindiera cuenta de su fracaso en Venezuela, sobre todo en los llanos, y dicen los historiadores, que le dijo al REY: CON....  llaneros con sus lanzas y destreza( no recuerdo la cifra) le pongo a Europa a sus pies.
 
Un oficial realista  creo que  de nombre SEVERIS, se le permitió rendido en Angostura  siendo capitán salir por barco a Trinidad, cuando llegó a España, escribió un libro  "La verdad de un español en Venezuela, que peleó como asistente del general Morillo resume que los llaneros eran invencibles a todo, a los mosquitos, las enfermedades, casi no comían, eran flacos, bajos de estaturas, tomaban agua en cualquier lugar, jineteaban sin camisa, no les hacía mella el calor, mientras ellos sufrían de diarrea, paludismo, los mosquitos no los dejaban dormir en las llanuras de noche. Sus caballos eran muy lentos por lo papeado de la cabalgadura y el jinete. Sufiran de calor con los uniformes y sus marchas eran tediosas y pesadas por los pesados equipos de campaña  que cargaban...... Agrego que cuando le tocó enfrentar a la caballería de Páez  "los llamados Bravos de Apure",  reconoce en su libro que realmente eran bravos, valientes y aguerridos.
 
Creo que fue Sucre, después de la gran derrota final en Angostura, derrotados y rendidos los españoles, les permitió  a los oficiales mantener sus espadas y que se embarcaran en las flecheras que estaban en el muelle, para Trinidad. A los venezolanos los perdono y los invitó a regresar a sus terruños o enrolarse en las filas patriotas.   Por cierto Negro primero Pedro Camejo, estaba al lado del temible Boves. Cuando murió Boves en Urica y sin embargo ganaron la Batalla contra el general Bermudez y Zaraza, meses después Pedro Camejo cayó prisionero y se lo llevaron a Paez, quien queria conocerlo, por su fama de lanzero despiadado contra los patriotas. Se dice que le pregunto ¿Negro que te hace pelear  contra nosotros  y estas a favor de los españoles???? y contestó porque lo que gano en batalla  (el botín) es mio y de mas nadie...... Paez lo arengo, le habló sobre su equivocación, le perdonó la vida y le dijo: Negro lo quiero a mi lado en batalla a mi lado para ver si es verdad lo que cuentan de usted....

Me encanta la historia de Venezuela. Estudie a Páez cuando era más joven.... De ser un peón de hacienda, llegó a General en Jefe, hablar idiomas tocar piano y ser un anfitrión reconocido  por la oligarquía criolla. Sin duda tuvo haciendas. Los llaneros que recibieron tierras como parte de pago luego de la independencia, vendían sus tierras buscando dinero. Se las ofrecían a Paez y el compro muchas de ellas.  Por eso Chávez lo acusó de oligarca......
 
Saludos

Félix.
 
El 7 de julio de 2018, 12:53, Felix Jelinek <jelinekv2@gmail.com> escribió:
 
---------- Mensaje reenviado ----------
De: 'Abajo Cadenas Radio' acp@abajocadenas.com [abajocadenas] <abajocadenas@gruposyahoo.com>
Fecha: 6 de julio de 2018, 18:48
Asunto: (AC-Y) Primer tomo del Libro de las Memorias del General José Antonio Páez.
Para: abajocadenas@gruposyahoo.com



 

Primer tomo del Libro de las Memorias del General José Antonio Páez.

PROLOGO

Con homenaje digno de él despidieron los Estados Unidos, hace poco, los restos del que, sin más escuela que sus llanos, ni más disciplina que su voluntad, ni más ejército que su horda, ni más semejante que Bolívar, sacó a Venezuela del dominio español, con tanta furia en la pelea como magnanimidad en la victoria, en una carrera de caballo que duró dieciséis años. En parada solemne fue escoltado el cadáver por las calles más nobles de Nueva York, desde el cuartel del regimiento de Milicias al muelle de donde, al son de los cañonazos funerales, lo transportó una lancha de vapor al buque de guerra que, por decreto del Congreso de Washington, llevaba los restos del héroe á Venezuela. Abría la parada la policía a caballo; la mandaba desde un coche, envuelto en su capa militar y con la muleta caída á un lado, el general Daniel Sickles, el que ganó la batalla de Gettysburg de una pujante arremetida; seguía la artillería, con sus obuses relucientes; la marina, de bayeta y cuero; la caballería, de amarillo y azul; la tropa de línea, sobria; la milicia, con colores y galas; una guardia de honor, gris; una escolta de oficiales mayores, con sombreros plumados y espadines de oro; otra de veteranos, con las mangas vacías prendidas al pecho. Las músicas vibraban. Las damas venezolanas saludaban el séquito con sus pañuelos, desde un balcón. Las aceras estaban llenas de curiosos. A la cabeza de los húsares iba Sheridan, el que de un vuelo de caballo cambió la fuga de sus escuadrones en Victoria. Presidiendo la comitiva iba Sherman, el que acorraló sobre sus últimos reductos al Sur exangüe. Cerraba el séquito doble hilera de coches, con los comisionados de Venezuela y los del Municipio, los ciudadanos prominentes que dispusieron estas honras, representantes de Boston y de Brooklyn, magistrados y generales, ministros y cónsules, neoyorkinos e hispanoamericanos. Aquella música heroica, aquel estruendo de cureñas, aquel piafar de la caballería, aquellos uniformes galoneados, aquellos carruajes de gente civil, eran cortejo propio del que con el agua al pecho y la lanza en los dientes salió de los esteros del salvaje para ganar, en la defensa de la libertad, los grados y riquezas que otros ganan oprimiéndola, y morir al fin recomendando á sus compatriotas que, "como no sea para defenderse del extranjero, jamás toquen las armas". En una caja amarilla, como su pabellón, iba el cadáver, con las coronas de la Sociedad Literaria Hispanoamericana, del Consulado de Santo Domingo, del 7o Regimiento, del fiel amigo Bebus, y una espada de flores, y la corona de los cubanos. "Cerca, mi Dios, de tí"! tocaba la banda a un lado del muelle, cuando iba él. Ataúd del féretro a la lancha, en hombros de ocho marinos. En fila la caballería, la artillería, las milicias, la tropa de línea. El cañón, de minuto en minuto. Todos los sombreros en las manos. Aquellos honores eran eco del asombro con que los Estados Unidos oyeron contar, y leyeron en libros y diarios ingleses, las proezas del llanero épico que con el decoro y hombría de su trato supo más tarde, en su destierro de veinte años en New York,  mantener para el hombre resignado la admiración que despertó el guerrero. Sus amigos de entonces son hoy magnates de la banca, columnas de le religión, cabezas de la milicia, candidatos a la Presidencia de la República. "Aun lo recordamos", dicen, "cortés y verboso, puntual en sus citas, muy pulcro en el vestir, lleno de generosidad y de anécdotas, amigo de las damas y del baile, sin que lo de general y presidente se le viera más que en algún gesto de imperio de la mano ó en alguna centella de los ojos". ! Aun recuerdan al prócer arrogante que en las noches de invierno les contó las guerras increíbles de aquellos hombres que cargaban, como Sánchez, un cañón a cuestas; de aquellas mujeres, que decían a sus esposos, como la de Olmedilla: "prefiero verte revolcar en tu sangre antes que humillado y prisionero;" de aquellos jinetes que amansaban al amanecer al potro salvaje con que a la tarde iban dando caza, hasta contra anca, al enemigo.. Así quisieron sus amigos de antes despedir con majestad al que tantas veces les apareció con ella. Así honró á aquella lanza insaciable el pueblo que se opuso, por razones de conveniencia, á que coronara su hora.. Nadie comenzó su vida en mayor humildad, ni la ilustró con más dotes de aquellas sublimes que aparecen, con el misterio de la vida, venir a los hombres privilegiados del espíritu mismo de la tierra en que nacen. Vio la luz á la orilla del agua el que había de librar en ella ha tal Isa de caballería, como en la tierra firme. Le enseñaron con sangre, en la escuela de la señora Gregoria, la doctrina cristiana y los palotes de Palomares; cartuchos de pulpería y panes de azúcar fueron sus primeras armas, cuando sirvió á su tío el pulpero de mancebo, y por la tarde le ayuda a e sembrar el cacaotal; pasó la mocedad de peón de hato, trayendo y llevando camazos de agua caliente, para que se lavase los pies el capataz de pelo lanoso que no veía con gusto su cabello rubio: á lomo pelado, sin más riendas que las crines, salió a la doma del potro salvaje, rebotando, mugiendo, salvando quebradas, echado al cielo, volando; escarmenaba cerdas para los cabestros o echaba correas a la montura, en los pocos ocios que le permitía Manuelote, sentado en un cráneo de caballo ó en la cabeza de un caimán, que eran allí los únicos asientos; "yo no le pregunto si sabe nadar", le decía Manuelote; "lo que le mando es que se tire al río y guíe el ganado;" su comida era un trozo de la res recién muerta, asada al rescoldo, sin pan y sin sal, y el agua de la tapara la bebida, y la cama un cuero seco, y el zapato la planta del pie, y el gallo el reloj, y el juez la lanza; cantó á la puerta de su novia, en los domingos y las fiestas, aquella poesía selvática y profunda que suele interrumpir el rival celoso con otra poesía, y luego con la muerte; y de pronto, así como los llanos chamuscados y sedientos, albergue sólo del cocodrilo moribundo y de la víbora enroscada, surgen a las primeras lluvias cubiertos de lozanía, fragancia y verdor, y el potro relincha, y el toro renovado se encela, y cantan los pájaros, esmeraldas aladas, y todo entona con estallidos y chispazos el venturoso concierto de la vida, así el alumno de la señora Gregoria, el criado de la pulpería, el que traía y llevaba los camazos, pone el oído en tierra, oye a lo lejos, convocando al triunfo, los cascos del caballo de Bolívar, monta, arenga, recluta, arremete, resplandece lleva caballo blanco y dormán rojo, y cuando se le ve de cuerpo entero, allí está, en las Queseras del Medio, con sus ciento cincuenta héroes, rebanando enemigos, cerrándolos como en el rodeo, aguijoneando con la lanza, como ha ganado perezoso, á las hordas fatídicas de Morales. Pasa el río; se les va encima; los llama a pelear; les pica el belfo de los caballos; finge que huye se trae a las ancas toda la caballería.. "!Vuelvan caras!" dice, y con poco más de cien, á la luz del Sol, que volvió a parar su curso para ver la maravilla, clavó contra la selva a seis mil mercenarios, revueltos con el polvo, arrastrados por sus cabalgaduras, aplastados por sus cañones, caídos sobre sus propios hierros, muertos antes por el pavor que por la lanza! Así venció en su primera pelea formal, en la Mata de la Miel; así en la última, trece años después, cuando aseguró la independencia del continente en Carabobo. "! A vengar mi caballo!" dijo en la Mata, y se trajo sin jinetes, porque á lanzazos los sacó de las sillas, todos los caballos de López! "! A vengar a mi negro Camejo!" dijo en Carabobo; carga con sus seiscientos, gana la rienda y rompe al enemigo, vuelve con todas "las lanzas coloradas" y es libre la América. Tres años sirvió de soldado durante la primera guerra, y cuando en sus filas no había llegado más que á sargento, en las del enemigo, triunfante en 1813, lo querían para capitán de caballería. ¿No era él quien desmontaba en un encuentro treinta jinetes? ¿El "tío", el "compadre", el "mayordomo" de los llaneros? ¿El que por generoso los deslumbraba, y por astuto, y por fuerte? ¿El que veía de una legua, clavaba de un saetazo a al puerco montés, domaba el potro con mirarlo fijo, volcaba al toro de un tirón de cola? Pero él se escurre por un lado del monte, á ser capitán de los patriotas, que á poco se le cansan, y ya no son más que veinte, y luego dos, y luego él solo. Le quitarán la espada con engaño; porque frente a frente, ni el pueblo entero de Canaguá se la quitaría! Lo cargarán de grillos en Barinas! a mí los más pesados!" Lo habrían matado de noche, como a todos los presos, á lanzazos, si con sus ruegos y los de un amigo no ablandase el corazón del carcelero, que le quitó los hierros. ¿A dónde irá ahora Páez? ! A buscar su caballo y sus armas, para venir, él solo, a rescatar a sus compañeros! "!Quién vive!" le grita la guardia.. "El demonio, que pronto vendrá a cargar con ustedes!" Vuelve riendas. "[Adelante!" grita á un batallón invisible. La guardia se echa por tierra. De un planazo se concilia al alcalde dudoso. Saca libres a ciento quince presos. Abre otra cárcel, llena de mujeres. Y sin más. Compañero que un gallardo español que no le conoce, y á quien dará después su bolsa, como para castigarse por haber pensado en cobrar en él toda la ofensa de que viene lleno, sale otra vez, sin aceptar el sacrificio cierto del pueblo de Barinas, que lo aclama por jefe, á levantar el ejército allí donde la libertad está, más segura que en las poblaciones, en los llanos. En los llanos, leales al rey, pero él levantará ejército! Sus primeros soldados son cinco realistas que le intiman rendición. Luego saldrá al camino, puesto en apuros para demostrar a los cinco reclutas cómo es verdad que tiene por lo cercano una compañía, que nunca llega; topa con una banda de indios; los aterra; los hace echar al suelo las flechas; con todas ellas y los arcos ata un haz; y se lo lleva á la espalda, y entra en el pueblo con los indios presos. Con los llaneros que desprecia Carda de Sena organiza en Mérida su primera compañía: con los prisioneros de su teniente en Banco Largo monta los "Bravos de Páez": con el aguardiente y su palabra enardece de tal modo á los indios de Canabiche, temerosos de la fusilería, que los indios, transfigurados, se pican la lengua con la punta de la flecha, se embadurnan el rostro con la sangre que les sale de la herida y mueren abrazados á las cañones. Cuando no tiene más, sale a campaña con tres lanzas y un fusil; pero si quiere caballos para la gente que se le allega, ¿no van montados los realistas? si le faltan barcas con que defender el río, ¿para qué están las flecheras españolas, que huyen a cañonazos, corriente arriba? por eso escogió Páez de pinta rucia los caballos de Sus mil llaneros, porque los rucios son buenos nadadores. Ni, los hombres, ni las bestias, ni los elementos le habrán de hacer traición; porque él, que al empezar la pelea cae a veces sin sentido de la silla por la fuerza con que le acomete el deseo de ir a recibir los primeros golpes; él, que en cuanto se ve solo ataca, y en cuanto ataca vence; él, que cegado por el combate se va detrás del enemigo con un niño por único compañero, mientras su tropa se queda atrás entretenida con el botín; él, que arenga a sus lanzas de este modo, en la Mata de la Miel: '" al que no me traiga un muerto lo paso por las armas I;" él no humillará jamás á un bravo, ni se ensañará contra el vencido. Al pujante Sánchez sí lo sacará de la montura en el asta de la lanza, y como que. Cuando lo tiene en tierra bajo la rodilla, "prorrumpe en palabras descompuestas é impropias del momento en que se hallaba," lo rematará de otro lanzazo; pero cuando un patriota sanguinario deshonra sus armas descabezando prisioneros indefensos, "ya al caer la quinta ", no puede contener la indignación que le sofoca; para al bárbaro; acude á su superior; defiende a los prisioneros delante de la tropa. '" No; ni la más estricta obediencia militar," escribió luego, "puede cambiar la espada del soldado en cuchilla del verdugo I" Así iba ya, de jefe suelto, algo más libre que al principio da jefes torpes y rivales celosos, á la cabeza de su gente de lanza que le adora, que le para el caballo para pedirle lo que quiere, que le quita de las manos la lonja de carne que se lleva á la boca. Van por los. Ríos de noche, voceando para ahuyentar los caimanes; por los esteros cenagosos, sacando á pujos de brazos su animal ahogado; por los llanos encendidos, entre brotes de llamas, turbiones de humareda, bocanadas de polvo. No hay más comida que la res que matan; y los soldados, sin sombrero y vestidos de pieles, se apean, lanza en ristre, á disputarse el cuero fresco. La banda sigue al paso, afilando al chuzo de albarico, asegurando al astil con correas de cuero la cuchilla floja. Páez va delante, "descalzo y maltratado de vestido," con unas calzas de bayeta roídas hasta media pierna. Cruzan los ríos con las armas y la montura á la cabeza; al que no sabe nadar le hacen bote de un cuero; si la carga es mucha, con tiras sin curtir recogen los bordes de una piel, echan dentro lo pesado, y al agua van, con su caballo de una mano y la cuerda en los dientes. Al salir á un yagual, descubren a un hombre acuclillado, con las manos en la maraña del cabello. Con la mirada fija .en tierra; tiene a los pies, mondados, los huesos de su propio hijo. De cuando en cuando se encuentran, colgadas en una jaula ö clavada en una escarpia. La cabeza de un patriota frita en aceite; un día, después de vencer, desclavan la cabeza de Aldao, y sale volando un pájaro amarillo, como su bandera, que tenía allí su nido' ¿Qué es Monteverde, qué es Calzada, qué es Correa. Qué es Latorre, qué es Boves, qué es Morillo? Cuando aun tienen su plan en el cerebro, ya Páez está á sus talones deshaciéndolo. Adivina todas las vueltas y ardides del español y calcula con exactitud los movimientos que deben nacer de sus defectos y virtudes. Obedece a sus presentimientos, y se salva. Al azar nada fía y 10 prevé todo antes de empeñar el combate; pero ya en él, no pierde un gesto.. Improvisa recursos singulares en los instantes más comprometidos. Engarfia al más astuto. Siempre le ocurre lo que el enemigo no puede prever. Lleva la carne muerta de tres días, para que no lo delaten los buitres que caen sobre la matazón reciente. Cada encuentro le enseña el modo de vencerlo. Su estrategia es original, pintoresca y sencilla. Sobresale en simular un ataque, y vencer con otro; en fingir fugas de caballería, partir las fuerzas que le dan caza, y revolver con toda la gente sobre la una,

Y luego sobre la otra; en sacar al campo al enemigo, de modo que la infantería lo envuelva; en decidir una batalla dudosa con una inesperada acometida. !Qué peleas, hará}o a brazo, la de la Miel, la de los Cocos, la de Mucuritas, la de las Queseras, la de Carabobo I Aquellos mil hombres parecen un solo hombre: se tienden por la llanura, galopan al mismo son, ondean como una cinta, se abren en abanico, se forman en una sola hilera, se repliegan anca con anca, desbocase en cuatro bandas, para revolver á una sobre el enemigo dividido; vuelven á escape del triunfo, sacudiendo las lanzas en alto. No eran aún más que cien, allá por IHq, X ya Páez se iba á citar á combate con baladronadas al jefe realista ...El jefe vencido se echaba al río y Páez se echaba tras él, cruzaba el río antes y lo esperaba á la otra orilla, para perdonarlo. Se les caen al suelo los potros moribundos y la pelea sigue pie á tierra. Va á venir por aquel lado el español; y lo aguardan hora sobre hora, tendidos sobre los cuellos de los caballos. Los apura el contrario numeroso y pasan la noche en el estero. Vienen á cazarlos con harcas y ellos se echan al agua, se acercan á la borda, se zabullen en cuanto luce la mecha del callón, pican con el asta el pecho de los artilleros, toman desnudos, lanza en mano, las flecheras desiertas. Se prepara Morillo, con el favor de la noche, á echarles encima sus fuerzas mayores; y Páez, que no sabe de Aníbal ni de sus dos mil hueves, ata cueros secos á la cola de cuatro caballos, y á la vez que echa al aire un tiroteo, lanza á los brutos desesperados sobre el campo español, que presa del pánico levanta tiendas. Si el viento va detrás del enemigo, incendia la sabana, y en medio de fuego espantoso, entre columnas de humo y lenguas de llamas, carga catorce veces la caballería. A Puerto Cabello, entretenido en maniobras falsas, lo asalta de noche á caballo por el mar, y lo toma. Y cuando en IHIH, horas después de abrazar por primera vez a Bolívar, quiere el héroe, impaciente, vadear el Apure, burlando las cañoneras españolas del Copié, "yo tomaré las cañoneras", dice Páez: sus bravos se desnudan y se echan al río con los caballos en pelo y la lanza en la boca; nadan con una mano y con la otra guían a su cabalgadura; llegan a las cañoneras, saltan del agua al lomo, del lomo a la cubierta, de la cubierta a la victoria! Suyas son. Bolívar, vencedor, pasa el Apure. Grande era Páez al resplandor de las llamas de San Fernando, incendiado por sus propios habitantes para que Morillo no pudiera hacer de él fortaleza contra los patriotas; grande en los llanos, cuando, ijar contra ijar, con luces émulas centelleándoles los ojos, iba su caballo blanco al lado del potro rucio de. Bolívar; grande en las Queseras, tundiendo á los de Morales con el cuento de la lanza, cuando, de herir á los seis mil con sus ciento cincuenta, ya se le había embotado al hasta el filo; grande en Carabobo, cuando, señalándose al contrario por su penacho rojo, que acude de sus infantes abatidos á su caballería desordenada, ve venir al "primero" de sus bravos, al negro Camejo cuyo caballo, muerto como su amo, cae de rodillas a sus plantas; de un vuelo del brazo cita á los jinetes que le quedan, y cuando un realista compasivo lo levanta del síncope que lo ha echado por tierra, del poder de España en la América no quedan más que los cascos, rojos por la sangre que empapa la llanura, de los 'caballos de Valencey y de Barbastro! Pero el llanero criado en el mando de su horda omnipotente jamás fue tan grande como el día en que de un pueble lejano mandó llamar al cura, para que le tomase, ante la tropa, el juramento de ser fiel á Bolívar; ni aquel guerrero, saludado durante dieciséis arios á la entrada de los caminos por las cabezas de sus tenientes en la picota ó la jaula, venció nunca tanto como el día en que, roto con honor el último acero de España en Puerto Cabello, ni la humilló, ni se vengó, ni le colgó en jaulas la cabeza, ni la clavó en picas, sino que le dio salida libre del castillo, á tambor batiente y bandera desplegada. ¿Podrá un cubano, á quien estos recuerdos estremecen, olvidar que, cuando tras dieciséis años de pelea, descansaba por fin la lanza de Páez en el Palacio de la Presidencia de Venezuela, á una voz de Bolívar saltó sobre la cuja, dispuesta á cruzar el mar con el batallón de "Junín", "que va magnífico", para caer en un puerto cubano, dar libres á los negros y coronar así su gloria de redentores con una hazaña que impidieron la sublevación de Bustamante en el Perú, á donde Junín tuvo que volver á marchas prontas, y la protesta del Gobierno de Washington, que "no deseaba cambio alguno en la condición ni en la posición política de Cuba?" Bolívar sí lo deseaba, que, solicitado por los cubanos de México y ayudado por los mexicanos, quiso á la vez dar empleo feliz al ejército ocioso y sacar de la servidumbre, para seguridad y adelanto de la América, á la isla que parece salir, en nombre de ella, á contar su hermosura y brindar sus asilos al viajero cansado de la mar! Páez sí lo deseaba, que al oír, ya cano y viejo, renovarse la lucha de América en la isla! volvió a pedir su caballo y su lanza!! Oh. Llanero famoso! tú erraste luego, como yerra el militar que se despoja, por el lauro venenoso del poder civil. De la corona inmarcesible que los puebles tributan á sus héroes desinteresados; tú creías tener razón para olvidar el juramento que empeñaste al cura; tú te dejaste seducir por el poder, cuyo trabajo complicado exige las virtudes que más se quebrantan en la guerra; pero jamás fuiste cruel, ni derramaste para tu provecho la sangre de los tuyos, ni deprimiste, para mantener un falso engrandecimiento, el carácter de tus conciudadanos! Donde quiera que estés, duerme! Mientras haya americanos, tendrás templos; mientras haya cubanos, tendrás hijos!

José Marti

Hugo Chávez tildó de traidor a Páez sin mostrar las pruebas. Cuando en realidad ellos, Chávez y Maduro en el lugar de Páez se hubieran entregado como mansos corderitos a la hegemonía que ejerce la oligarquía neogranadina de la gran Colombia. Lo que impulsa a Chávez tratar de traidor a Páez, no es un estudio profundo de la Historia, sino una intoxicación de medicamentos para contrarrestar el cáncer y la ideologización marxista que ya calaba profundamente en su cuerpo y alma. Ya había pronunciado su famosa frase que ASUMO EL MARXISMO, dejando atrás el Socialismo del Siglo XXI, que había que construir, porque el Marxismo ya todo está dicho y hecho. Según Chávez, la separación de Venezuela de la gran Colombia, es la traición cometida por Páez, como si en aquellos tiempos existiera una democracia y comunicaciones como existen hoy día para poder resolver los asuntos de la nación. Como Bolívar se llevó el gobierno de la Gran Colombia a Bogotá, allí dominaba la oligarquía, tenía el control de gran parte del gobierno, Bolívar gobernaba como dictador al fracasar la reunión de Ocaña en donde se iba a constituir la republica de derecho, porque hasta el momento era de hecho, por la espalda. Lo que fue la capitanía general de Venezuela, había sido reducida desde Carabobo a Caracas, dejando como gobernador al triunfador de Carabobo. Si hubiera sido Chávez o Maduro, hubieran corrido apresurados a entregarse a Santander y al Congreso para ser juzgado y permitir que la Oligarquía Neogranadina acabarán como el máximo líder de Venezuela del momento. Los adoradores de Marx, el mismo que trato de cobarde y criminal a Bolívar, acusan de traidor a Páez porque no se entregó a Santander. Como Chávez producto de la intoxicación medica e ideológica lanzo esa infamia contra Páez, sus sucesores incapaces de producir ideas propias, de estudiar y sacar sus propias conclusiones repiten como una sentencia divida la infamia de Chávez contra Páez. Como hizo contra Bolívar y Cristo al calificarlos como los primeros socialistas. El Marxismo nace de la financiación de la Banca Judía Británica, los mismos creadores del capitalismo y al cual le sirven fielmente como la disidencia controlada.

Felipe Torrealba   

@Felitorr935

 
 
 

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Enviado por: "Abajo Cadenas" <acp@abajocadenas.com>
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&quot;Ni un milimetro m€ás de territorio Venezolano a Colombia, todo el Golfo es de Venezuela&quot;. Las conversaciones con Colombia sobre delimitaciones fronterizas deben incluir la revisión de todos los tratados anteriores, porque hoy día se sabe que los mismos estuvieron viciados de núlidad, porque los mismos se produjeron por Jueces que obedec€  ían más a los intereses de las potencias Coloniales que la Justicia.

Debemos de estar en conocimiento: que el Acta de Castilletes- suscrita el 29 de abril de 1900, por la comisión mixta de demarcación, que dio inicio, a toda la delimitación fronteriza terrestre con Colombia... Desde la región de la -Guajira-, hasta la Piedra del Cocuy- en el estado Amazonas, ordenada esta: en ejecución de sentencia por el Laudo Español de 1.891-.

Admitió: iniciar la demarcación, en un hito natural  distinto como es la  -Meseta de Castilletes-, al hito natural fijado de Derecho por el Laudo Español de 1.891-, como es el hito de los Mogotes de los Frailes-. Alteración esta a la letra del referido Laudo,.. confesado por los demarcadores, ante la manifestación de imposibilidad física, de encontrar en el campo, este último hito mencionado. Hito asumido este de la Meseta de Castilletes-, que además de  -no- ser mencionado por el Laudo Español de 1.891 en su sentencia-, ni por el Acta de Sinamaica de 1.792-, del cual sus puntos geográficos sirvieron de referencia.

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http://www.abajocadenas.com

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